Boletín Oficial de la Junta de Andalucía - Histórico del BOJA Boletín número 194 de 08/10/2025

3. Otras disposiciones

Consejería de Turismo y Andalucía Exterior

Resolución de 26 de septiembre de 2025, de la Delegación Territorial de Turismo, Cultura y Deporte en Cádiz, mediante la que se incoa el procedimiento para la inscripción, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bien de Interés Cultural, de la actividad de interés etnológico denominada «Crujía de los Gamones» en Ubrique (Cádiz).

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I. En desarrollo de lo prescrito en el artículo 46 de la Constitución Española, el Estatuto de Autonomía para Andalucía, aprobado mediante Ley Orgánica 2/2007, de 19 de marzo, establece en su artículo 10.3.3.º que la Comunidad Autónoma ejercerá sus poderes con el objetivo básico del afianzamiento de la conciencia de identidad y cultura andaluza a través del conocimiento, investigación y difusión del patrimonio histórico, antropológico y lingüístico. Para ello, el artículo 37.1.18.º preceptúa que se orientarán las políticas públicas a garantizar y asegurar dicho objetivo básico mediante la aplicación efectiva, como principio rector, de la conservación y puesta en valor del patrimonio cultural, histórico y artístico de Andalucía; estableciendo a su vez el artículo 68.3.1.º que la Comunidad Autónoma tiene competencia exclusiva sobre protección del patrimonio histórico, artístico, monumental, arqueológico y científico, sin perjuicio de lo que dispone el artículo 149.1.28.ª de la Constitución.

En ejercicio de la competencia atribuida estatutariamente, la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, regula en su artículo 6, entre otros instrumentos de protección, el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con el objetivo de salvaguardar los bienes en él inscritos, su consulta y divulgación, atribuyéndose a la Consejería competente en materia de patrimonio histórico la formación, conservación y difusión del mismo. Asimismo, el artículo 9 del referido texto legal, regula el procedimiento de inscripción de bienes en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, disponiendo en su artículo 7.2, la forma de Inscripción, que se podrá realizar de manera individual o colectiva.

Por su parte, el artículo 2 del Reglamento de Organización Administrativa del Patrimonio Histórico de Andalucía, aprobado por Decreto 4/1993, de 26 de enero, y declarado vigente por la disposición derogatoria única de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, atribuye a la Consejería de Cultura la competencia en la formulación, seguimiento y ejecución de la política andaluza en materia de Bienes Culturales referida a la tutela, enriquecimiento y difusión del Patrimonio Histórico Andaluz, siendo, de acuerdo con el artículo 5.1 del citado reglamento, la persona titular de la Dirección General de Patrimonio Histórico la competente para incoar y tramitar los procedimientos de inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

La competencia para resolver la incoación e instrucción de dichos procedimientos corresponde, en virtud del punto primero de la Resolución de 19 de mayo de 2022, de la Dirección General de Patrimonio Histórico y Documental, por la que se delegan en las personas titulares de las Delegaciones Territoriales de la Consejería de Turismo, Cultura y Deporte determinadas competencias en materia de patrimonio histórico, a los citados órganos territoriales de la Consejería de Cultura y Deporte.

II. La Crujía de los Gamones es una actividad de interés etnológico viva y en auge que presenta un componente singular por su estrecha relación con el territorio y el paisaje donde se asienta. El ritual actualmente se encuadra en la celebración católica del Día de la Cruz y, hasta época reciente, también en la romería de San Isidro. Consiste en explosionar centenares de gamones, calentados bajo la lumbre, en numerosos espacios públicos, durante la noche de las Candelas que, desde el año 2011, se celebra el sábado más cercano al 3 de mayo. En Ubrique ese ambiente sonoro, fascinante y cargado de emoción, suscita en las comunidad sentimientos de identidad y comunión colectivas, revistiendo una significación especial en función de los lugares y momentos en que se ejecuta.

La fiesta de la Crujía manifiesta una significación cultural y simbólica expresando un culto a la naturaleza que se plasma en la figura del gamón (Asphodelus spp.), elemento principal del ritual. Dicha planta tiene un importante valor en la localidad, al igual que en otras culturas del arco mediterráneo y en la parte occidental de la Península Ibérica, que va desde Huelva a Galicia, pasando por algunas regiones portuguesas. Sus usos son universales, variando en cada uno de los lugares reseñados. Por su parte, en Ubrique, se ha mantenido en el aspecto simbólico de la fiesta y en la relación con el medio agrícola de sus habitantes, ya que en el imaginario colectivo se entiende que «…año de gamones, año de montones». De esta manera, el gamón se convierte en guía para predecir la bonanza de las cosechas.

La fiesta no sólo vincula lo mágico y/o religioso sino que manifiesta un vínculo con los modos de vida desarrollados en el municipio donde los recursos y aprovechamientos del medio han tenido un enorme protagonismo para la población, modos de vida que, además, desempeñan una función ecológicocultural sobre el territorio; con la fiesta se realiza la limpieza y depuración de esta planta en las fincas, públicas y privadas, cercanas al municipio, al igual que en otros lugares de la sierra. La práctica inmaterial de crujir el gamón se interioriza mediante el aprendizaje en el seno del grupo familiar, transmitida desde la infancia, y experimentada como vivencia a lo largo de generaciones. La participación e intensa actividad durante los preparativos y la particularidad con la que se expresa la sociabilidad durante la jornada festiva en sábado, con la crujía, los actos de comensalismo en las candelas, a pie de calle y reuniones en las casas, desempeñan un importante papel para la cohesión social en el municipio. El carácter de aglutinador social que posee la fiesta va más allá de los grupos sociales, englobando a toda la colectividad. Con los trabajos realizados hasta llegar a crujir el gamón y la convivencia durante las jornadas de preparativos se afianzan y refuerzan lazos familiares, vecinales y grupales de diverso tipo (amistad y afinidad simbólica). El efecto regenerador de la fiesta en el orden social se identifica en el hecho de que son muchos ubriqueños, emigrantes o residentes en pueblos colindantes, los que acuden durante esos días para asistir a la celebración y tomar parte en ella.

Así, la riqueza cultural y relevancia de la fiesta se observa en los distintos y numerosos niveles de participación e identificación simbólica que se muestran en el desarrollo ceremonial central, durante la recogida de gamones y en actos diversos, destacando el nivel grupal de las asociaciones y el comunal que representa el municipio en su totalidad. A través de la fiesta se refleja y reafirma la organización social de la localidad, y se vertebran y expresan las identidades con las poblaciones limítrofes, ya que es el único municipio de la provincia de Cádiz donde se celebra dicho ritual. Se revela el sentido de pertenencia tanto gremial, como comunal, que se canaliza por medio de la integración en la actividad de diferentes asociaciones de vecinos, peñas y público en general.

Los valores de especificidad y plasticidad de la fiesta son bastante reseñables. Cabe resaltar los signos de sociabilidad y comensalismo colectivo, tanto formal como informal, símbolos, manifestaciones pirotécnicas, expresiones orales y espacios, comunes o propios de cada grupo, coexistiendo alrededor del ritual central y unificador que constituyen las candelas y la crujía del gamón.

La detonación de los gamones, las hogueras, así como la ornamentación de las candelas otorga al espacio festivo un valor sensorial único que no se reduce a lo estrictamente visual y contemplativo. Las crujías componen en una experiencia sensorial holística que alberga un complejo de sensaciones donde prevalece lo auditivo y lo olfativo. Estos valores, sin duda, representa una gran particularidad ya que está construido sobre la vivencia in situ, fijándose de manera muy potente no sólo como experiencia individual, sino como parte muy significativa de la memoria colectiva, de ahí que sea motivo de gozo para los ubriqueños y los visitantes que acuden a la fiesta. La experiencia sensorial y participativa fundamenta el carácter abierto, plural y heterogéneo, con que se vive la fiesta, desde la apertura del espacio doméstico y familiar hasta la sociabilidad grupal y vecinal en las mismas candelas.

El simbolismo que subyace en las fiestas rituales en las que, de modo sincrético se entrelazan las nociones de lo profano y lo sagrado, constituye una de sus más fecundas dimensiones, un código comunicativo –proxémico y kinésico–, no verbal. Los grupos sociales, mediante signos, señales y rituales, emiten mensajes entendibles especialmente por los que están enculturizados/socializados en la misma tradición local. El sistema de creencias compartidas, y su representación, se hace visible a través de los símbolos.

Por todo lo cual, considerando los valores históricos, identitarios y etnológicos en el ritual festivo denominado «Crujía de Gamones» de Ubrique, a la vista de la propuesta del Servicio de Bienes Culturales y en cumplimiento con establecido en la Resolución de 19 de mayo de 2022, de la Dirección General de Patrimonio Histórico y Documental, por la que se delegan en las personas titulares de las Delegaciones Territoriales de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico determinadas competencias en materia de patrimonio histórico, publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía número 98, de 25 de mayo de 2022,

RESUELVO

Primero. Incoar el procedimiento para la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bien de Interés Cultural, de la Actividad de Interés Etnológico denominada «Crujía de los Gamones», en el término municipal de Ubrique (Cádiz), cuya descripción figura en el anexo a la presente resolución.

Segundo. Establecer provisionalmente las Instrucciones Particulares que, a modo de Medidas de Salvaguardia, constan en el anexo a la presente resolución.

Tercero. Proceder a dar traslado a la Administración General del Estado para su constancia en el Registro correspondiente.

Cuarto. Hacer saber a los propietarios, titulares de derechos y simples poseedores de los bienes, que tienen el deber de conservarlos, mantenerlos y custodiarlos, de manera que se garantice la salvaguarda de sus valores. Asimismo, deberán permitir su inspección por las personas y órganos competentes de la Junta de Andalucía, así como su estudio por las personas investigadoras acreditadas por la misma.

Quinto. Continuar la tramitación del procedimiento de acuerdo con las disposiciones en vigor. La tramitación se llevará a cabo por la Delegación Territorial de la Consejería en Cádiz.

Sexto. Ordenar que la presente resolución se publique en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía y disponer la apertura de un periodo de información pública. A tal efecto el expediente en cuestión estará de manifiesto en la sede de la Delegación Territorial de Turismo, Cultura y Deporte en Cádiz por plazo de un mes, a contar desde el día siguiente a la publicación de la presente resolución en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, para que cuantos tengan interés en el mismo puedan, en el citado plazo, alegar y presentar los documentos y justificaciones que estimen pertinentes.

Cádiz, 26 de septiembre de 2025.- La Delegada, Tania Barcelona Lozano.

ANEXO

I. Denominación.

Principal: Crujía de los Gamones.

Otras denominaciones: Noche de Las Candelas.

II. Localización.

Provincia: Cádiz.

Municipio: Ubrique.

III. Descripción de la actividad.

La Crujía de los Gamones son repiques rituales intensos y prolongados de centenares de gamones que explosionan, en numerosos espacios públicos, durante la noche de las candelas. En Ubrique, ese ambiente sonoro y olfativo suscita en la comunidad sentimientos de identidad y comunión colectivas y forman parte de la celebración del día de la Cruz, revistiendo una significación especial en función de los lugares y momentos en que se ejecuta.

1. Historia.

Los orígenes de la fiesta son inciertos. En el acervo popular existen algunas leyendas. Una de ellas se remonta al siglo XVIII, en la que se relata cómo los lugareños evitaron la invasión de los franceses, explotando gamones. El estallido de los mismos, hizo que las tropas galas no se atrevieran a entrar y tomar la localidad de Ubrique. Otros relatos orales, nos hablan del uso que los pastores hacían de los gamones para espantar a los lobos. Es en el siglo XX cuando aparecen los primeros testimonios escritos.

En 1906 Williams describe en la revista La Dinastía una crónica del 20 de mayo en la que relata lo siguiente: «… candelas a las puertas de las casas por San Isidro (…) para que éste viendo la cosecha y lo sembrado, no se pierdan (…) Los chiquillos echan al fuego ‟gamones” y se escucha de vez en cuando el ruido de la detonación que produce la planta seca al caer entre las llamas».

El 27 de mayo de 1927 aparece una crónica en el Diario de Arcos y su Partido en el que un visitante arcense cuenta lo que vivió en Ubrique esa festividad; «Por doquier dirigimos nuestros pasos, nos sorprende el mismo espectáculo. Grandes hogueras en derredor, de las cuales bullen en alegre algazara un sinnúmero de hombres, mujeres y niños, pero no es esto lo que nos pone algo excitados, sino las repetidas detonaciones, que no podemos precisar de dónde parten» «El día 15 de mayo, San Isidro Labrador, y como ofrenda a este patrón de los agricultores, hacen estas hogueras, y con unas plantas que dicen aquí “gamones”, una vez caldeadas por el fuego, dan con ellos un fuerte golpe en el suelo, y producen las detonaciones».

En 1944, en la Historia de Ubrique, Fray Sebastián recoge: «El mes de mayo se hacía con toda solemnidad. En la fiesta de la Cruz, en la de San Isidro, al cual se le hacía una novena en el Jesús, San Juan y San Pedro, se encendían grandes candelas y crujían algamones de los montes». De esta manera, el ritual de crujir el gamón ha sido una actividad que estuvo presente en diferentes festividades de la localidad de Ubrique, celebrándose en la actualidad, únicamente, en la Noche de las Candelas o Día de las Cruces.

2. Preparativos.

2.1. Recogida de los gamones.

Los días previos a la festividad, los vecinos y vecinas de todas las edades se desplazan a fincas próximas para la recogida de los gamones. Tradicionalmente es el ámbito familiar donde se transmiten los conocimientos para la colecta de los mismos.

Durante todo el invierno y la primavera, los vecinos van ojeando el terreno para descubrir en qué lugares abundan los gamones y cómo se va desarrollando la planta, para después decidir el lugar de la colecta. Una vez que los detectan, suelen mantenerlo en secreto para después lucir sus ejemplares frente a los demás. Se procura que sean lo más gruesos, rectos y largos posible (como palos de escoba). En función de la pluviometría, los gamones tendrán más o menos humedad, lo que influye directamente en el resultado. Se cortan a navaja por la base, sin arrancar la porreta (bulbo basal).

La fiesta coincide con la madurez verde de los frutos, momento que se considera óptimo para su crujida pues conservan aún una buena cantidad de agua en su interior. Los gamones se llevan al pueblo atados en «haces», limpios de los frutos verdes, existiendo un verdadero afán por pavonearse mostrando la calidad y cantidad de gamones recolectados.

Los lugares para la recolección suelen ser fincas públicas y privadas. Tradicionalmente los lugares del municipio donde se recolecta son los siguientes: la Cañada de los Gamonales, los Veinte Pilares, El Saltillo, Lo de Guerrero, Pozos de Barrida, Los Bujeos, Marrufo, Lo de los Bohórquez, Fátima, Rancho Aragón, La Caeta, La Garganta, El Hondón, Tavizna y todas las fincas adyacentes a Ubrique.

Igualmente, los vecinos acceden a pueblos de la zona para su recogida: Zahara de la Sierra, Paterna, Algar, Prado del Rey, Montecorto y Montellano, entre otras.

2.2. Exorno de los espacios públicos (Candelas).

Popularmente, a los espacios públicos donde se desarrolla la actividad se les denominan Candelas. Suelen ser plazas o encuentros de calles donde las vecinas y vecinos ornamentan y colocan los enseres necesarios para el uso y disfrute de la fiesta, aunque algunas de ellas se quedan ornamentadas durante todo el mes de mayo. La candela se compone del hogar donde se coloca la leña, las piedras en las que se crujen los gamones, una cruz engalanada, que puede o no presidir el lugar, y la barra donde se vende comida y bebida y se ofrece música. En algunas candelas, como es el caso de la de la Plaza de la Verdura, se coloca un columpio, sujeto a unos amarres en dos muros paralelos, en el que se columpian las mujeres al son de las canciones de columpio.

3. Desarrollo de la actividad.

3.1. Colocación de la leña y encendido de la hoguera.

En la mañana del sábado, del fin de semana más cercano al 3 de mayo, los ubriqueños y ubriqueñas ultiman los preparativos de su candela. Al atardecer, los más veteranos comienzan a prender las hogueras, iluminando los diferentes lugares del municipio. En cada hoguera se destina a una persona encargada para vigilar el estado de la misma y evitar que se eche más leña de la necesaria.

3.2. Crujía de los gamones.

Una vez prendidas las hogueras, los primeros en proceder a crujir gamones son los niños, siempre bajo la supervisión de sus padres, abuelos o amigos adultos, ya que son ellos los que velan de su seguridad y transmiten los conocimientos a la hora de calentar la planta en el punto exacto para que la crujía sea efectiva. Algunas familias entrenan a sus vástagos unos días antes en pequeñas hogueras que prenden en el campo.

El proceso de crujir el gamón consiste en meter la planta, aproximadamente el quinto o cuarto inferior de su longitud, en las ascuas de la hoguera para poner en ebullición sus fluidos internos. Es necesario colocarlo de tal manera que se pueda extraer fácilmente de la candela. Los gamones suelen compartirse entre familiares y amigos pero antes de introducirlos en la hoguera. Pasados unos minutos (el tiempo es variable ya que depende del estado de la fogata, de la humedad del gamón y de la experiencia de la persona) se comprueba si está listo para ser explotado. Para verificarlo, lo más común es acercarlo al oído y escuchar el sonido que la savia hace al ebullir. Hay quién también lo confirma observando el humo que sale de la base de la planta. Cuando se considera que está a punto, la persona se aleja del área de la hoguera hacia unas piedras planas, colocadas para tal fin, a un poyete cercano o a la esquina de una pared, comprobando que el camino está despejado para evitar que se enfríe el gamón. Posteriormente se golpea, colocándolo lo más paralelo posible al lugar a percutir, para usar la mayor parte de la superficie calentada.

Los gamones pueden introducirse de uno en uno o varios a la vez si se desea hacer una traca. La técnica para crujir gamones es particular y transmitida de generación en generación por cada familia, normalmente por vía patrilineal, y mejorada por cada uno de los miembros. Lo que sí es procurado por todos los participantes es levantar el brazo al máximo, para aumentar la longitud y ejercer la máxima violencia al golpe. Es común, cuando se tiene cierta seguridad en el éxito, dedicar el gamón «A la salud de…», normalmente un familiar y muy frecuentemente la madre o el padre. Otra expresión es «A la del demonio» si la crujía no va a ser la esperada.

El crujir gamones crea una rivalidad entre aquellos que lo ejecutan. Tradicionalmente, esta práctica era mayoritariamente masculina, pero en la actualidad la participación de las mujeres es cada vez mayor. Los protagonistas permanecen en sus candelas y, en ocasiones visitan otras en las que hacen crujir sus gamones y comparten la algarabía. Los espacios de las candelas acogen a propios y ajenos, y hacen de la hospitalidad su mejor virtud.

Además de la cruz, la hoguera y la barra, en las candelas de la Plaza de la Verdura y del Algarrobal se instala un columpio; artilugio normalmente construido con una soga que se ata a las rejas de los balcones de ambos lados de la calle, o a uno agarres fijos colocados en dos muros paralelos. En la parte de abajo de la cuerda se coloca una manta o un cojín a modo de asiento. Alrededor de los columpios se desarrollaron los cantes de columpio, bamberas, bambas o mecederos, que son una adaptación a lo flamenco de una melodía del folclore andaluz que se canta en determinadas celebraciones en las que era costumbre instalar columpios para que los mozos mecieran a las mozas (o las tatas a los niños) mientras entonaban dichas coplas. En la actualidad, las que continúan con esta tradición son algunas mujeres que, mientras están subidas en el columpio, entonan la bambera o bien, le cantan a una amiga mientras se balancea. El cortejo relacionado con este ritual ha desaparecido totalmente.

4. Modelo organizativo.

El modelo organizativo ha variado considerablemente ya que la crujía de los gamones ha pasado de ser un ritual organizado por los vecinos del pueblo de una manera anárquica y semi espontánea a estar regulado por el ayuntamiento de la localidad. Cabe resaltar el carácter fluctuante de las candelas, ya que éstas pueden cambiar de ubicación y dejar de celebrarse. Sólo las más tradicionales mantienen una ubicación espacial fija y una continuidad en el tiempo, como la de la Plaza de la Verdura.

4.1. Organizadores.

La organización de la fiesta se comparte entre el ayuntamiento, las asociaciones de vecinos y las peñas. El consistorio es el que autoriza las candelas, previa solicitud que pueden requerir todos los vecinos y vecinas, estén o no organizados a nivel asociativo, ubica las candelas, prepara un hogar de ladrillo y yeso en ellas y provee la leña; además, vela por la seguridad, limpieza e higiene. La junta directiva de las asociaciones de vecinos y las peñas son las encargadas de movilizar a sus asociados para la decoración de la candela, la organización de la barra, la compra de víveres y todo lo necesario para el desarrollo de la fiesta.

Por su parte, en las candelas organizadas por vecinos y vecinas que no están adscritas a ninguna entidad, la decoración y diferentes preparativos los realizan los mismos vecinos.

IV. Ámbito territorial vinculado.

No se incluye la protección de un ámbito territorial vinculado al desarrollo de esta actividad de interés etnológico, ya que dichos espacios son escogidos por los agentes sociales y suelen ser aquellos en los que habitan, barrios, y/o en los que se desarrollan aspectos de la vida cotidiana y sociabilidad, como plazas públicas o encuentros de calles. En la Documentación Técnica que motiva la presente resolución y que obra en el expediente se muestran, no obstante, todos los lugares donde la actividad se lleva a cabo en la actualidad.

V. Instrucciones particulares. Recomendaciones para la salvaguarda, mantenimiento y custodia de la «Crujía de los Gamones».

Se recomienda para la salvaguarda, mantenimiento y custodia atender al conocimiento, recuperación, conservación, transmisión y revitalización de esta actividad, teniendo como base jurídica las medidas recogidas en la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial aprobada por UNESCO en 2003. Entendiendo por salvaguardia en su artículo 2.3 «Las medidas encaminadas a garantizar la viabilidad del patrimonio cultural inmaterial, comprendidas la identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valorización, transmisión –básicamente a través de la enseñanza formal y no formal– y revitalización de este patrimonio en sus distintos aspectos».

Cada cinco años, el Ayuntamiento de Ubrique informará a la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Cádiz sobre los valores patrimoniales de la actividad de interés etnológico denominada la «Crujía de los Gamones» de Ubrique que justifican la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. En este deber de información se deberán especificar las transformaciones y los cambios producidos en su desarrollo, así como los riesgos o amenazas que impliquen afección para la salvaguarda de los valores patrimoniales.

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