
Armeria trianoi (Enrique Triano)
Los seres vivos que observamos en la actualidad, sus formas, su distribución, su abundancia… son el resultado de cientos de millones de años de evolución. En este sentido, la evolución de la vida puede entenderse como un continuo proceso de adaptación a unas condiciones ambientales que también han ido cambiando a lo largo del tiempo geológico.
Hace más de 200 millones de años, Sierras Subbéticas formaba parte de un medio marino de aguas transparentes y cálidas, localizado en latitudes subtropicales, donde abundaban ammonites, belemnites y crinoides.
Hoy día, Sierras Subbéticas se sitúa bajo la influencia de un clima mediterráneo-continental y está dominado por fauna y flora mediterráneas. Desde el pasado hasta la actualidad, los organismos que han habitado este lugar han sido siempre los mejor adaptados a las condiciones ambientales reinantes.
En la vegetación típicamente mediterránea de Sierras Subbéticas están presentes 17 hábitats de interés comunitario que albergan 11 especies del Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas, así como la mayor diversidad florística de la provincia de Córdoba (más de 1.880 especies), incluyendo algunos endemismos.
Los bosques de Sierras Subbéticas están dominados por la encina y presentan frecuentemente gran proporción de quejigos. El matorral espinoso almohadillado domina las cumbres más altas, en las que observamos los piornos finos o el piorno azul.
En cuanto a la fauna, tras las últimas glaciaciones quedaron aisladas en las Subbéticas especies propias de latitudes más frías como el musgaño de Cabrera, el topo ciego, el torcecuello, la collalba gris o la cabra montés. También aquí han encontrado refugio Armeria trianoi, Hypochaeris rutea y Orobanche subbetica, habiendo desaparecido del resto del planeta.

Por otra parte, los escarpes, tajos, grietas, recovecos, etc. en la caliza han determinado la presencia de aves rupícolas como halcón peregrino (símbolo del parque natural), búho real, buitre leonado, águila imperial, águila perdicera, chova piquirroja y roquero rojo.
En manantiales, arroyos y zonas inundables como los poljes encuentran los anfibios un lugar propicio para reproducirse y completar su ciclo. En situación de amenaza, destacan el gallipato, el tritón pigmeo, la ranita meriodional, el sapillo moteado ibérico y el sapillo pintojo meridional.
Igualmente, existen peces en algunos tramos permanentes del río de la Hoz, del río Zagrilla o en el embalse de Iznájar: barbos, bogas, cachos... Las aves acuáticas, sin embargo, son muy raras, pudiendo encontrar ocasionalmente al ánade real o a la polla de agua.
Las abundantes cavidades del geoparque ofrecen albergue a, al menos, 16 especies de murciélagos, como el de herradura pequeño, el de herradura grande, los ratoneros grande y mediano, el de borde claro y el murciélago de cueva.

En cuanto a los mamíferos, están representados por 42 especies propias de los hábitats de monte y matorral mediterráneo del sur: turón, gineta, tejón, gato montés, cabra montés... Destaca el esquivo musgaño de Cabrera, un pequeño insectívoro en peligro de extinción que habita ambientes de ribera de aguas limpias.
Los reptiles están representados por 18 especies, desde el galápago europeo al eslizón de cinco dedos (endemismo ibérico), pasando por la salamanquesa rosada, la víbora hocicuda o el lagarto ocelado.
Por último, en la comarca se han citado unas 522 especies y variedades de hongos. De hecho, en Priego de Córdoba se encuentran el primer jardín micológico de Europa: La Trufa.