En los últimos meses de 1999, se confirma que la economía mundial ha iniciado un nuevo período de sólido crecimiento, afianzándose la recuperación que se observa desde comienzos de año en el área industrializada y, de manera más incipiente, en los países en desarrollo.

Entre los países industrializados, destaca, muy especialmente, la fortaleza de la economía en Estados Unidos; mientras, en Japón, la salida de la recesión está siendo más lenta de lo esperado.

En la Zona Euro, la actividad económica se ha visto favorecida por la expansión del consumo privado y la mejor situación generalizada de la economía internacional, que ha propiciado un impulso de las exportaciones y una mayor aportación del sector exterior al crecimiento global. Entre los distintos países, España destaca como uno de los más dinámicos, con un incremento real del PIB p.m. del 3’9% interanual en el cuarto trimestre.

En este contexto, la economía andaluza muestra, en los meses finales del año, un intenso crecimiento, cifrado en un 4’3% interanual, según la Contabilidad Trimestral de Andalucía que elabora el IEA, lo que supone mantener un ritmo muy dinámico, y prácticamente sostenido, a lo largo de todo el año. Con ello, el balance de 1999 es de un crecimiento real del PIB p.m. del 4’3%, igual al alcanzado en 1998, y superior al registrado a nivel nacional y, por término medio, en el conjunto de países que integran la Zona Euro.

Este fuerte crecimiento se sustenta, desde el punto de vista de la oferta, en una positiva aportación de los sectores no agrarios, mientras el primario se inscribe en una trayectoria recesiva. Desde la perspectiva de la demanda, los componentes internos, consumo e inversión, muestran un ritmo muy dinámico, a lo que se une la progresiva recuperación de los intercambios comerciales con el extranjero a medida que ha ido avanzando el año.

Y este comportamiento de la economía andaluza se refleja en el mercado laboral, que mantiene un fuerte ritmo de creación de empleo desde el segundo trimestre, determinando que el resultado del año sea de un significativo crecimiento de la ocupación y un descenso histórico del número de parados, en un entorno, además, de notable reducción de la conflictividad laboral.

Todo ello, en un contexto en el que los precios, si bien inscritos en una trayectoria alcista, al igual que ocurre a nivel nacional y en las economías más industrializadas, finalizan el año con un crecimiento interanual del 2’4% en Andalucía, inferior a la media nacional (2’9%), manteniéndose, por cuarto año consecutivo, un favorable diferencial de inflación respecto a la economía española.


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