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| La economía andaluza mantiene, en el primer trimestre del año, un elevado y sostenido ritmo de crecimiento (4’4% interanual), superior a la media nacional y de la Zona Euro. |
La economía andaluza inicia el año 2000, manteniendo el elevado ritmo de crecimiento alcanzado en los últimos meses de 1999. Según la Contabilidad Trimestral de Andalucía, que elabora el Instituto de Estadística de Andalucía (IEA), el Producto Interior Bruto a precios de mercado (PIB p.m.) vuelve a mostrar un incremento real del 4’4% interanual en el primer trimestre, igual que en el precedente, y superior al registrado a nivel nacional (4’1%), y en la Zona Euro (3’4%).
Este elevado y sostenido ritmo de crecimiento se ha sustentado, desde el punto de vista de la oferta productiva, en el dinamismo que mantienen los sectores no agrarios, unido a una cierta mejoría del primario que, en cualquier caso, sigue mostrando tasas negativas de evolución.
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Desde el punto de vista de la demanda, los componentes internos, consumo e inversión, mantienen un sostenido ritmo de avance, en un contexto de significativa recuperación de los intercambios comerciales con el extranjero.
Este notable dinamismo de la actividad productiva y la demanda se traslada, de un lado, al tejido empresarial, en un fuerte aumento de las sociedades mercantiles creadas, y de otro, al mercado laboral, donde continúa el proceso de creación de empleo y reducción del número de parados a tasas significativamente elevadas.
Todo ello, en un contexto en el que se han intensificado las tensiones inflacionistas que, vinculadas en gran medida a la subida de los precios energéticos, se pusieron de manifiesto el año anterior.
| Los sectores no agrarios aumentan un 4,7% interanual, por tercer trimestre consecutivo, mientras el primario continúa en una fase recesiva. |
Un análisis más detallado de la oferta productiva, refleja que el crecimiento de la economía andaluza en el primer trimestre de 2000 ha seguido estando sustentado, al igual que en el ejercicio precedente, en la aportación positiva de los sectores no agrarios que, en su conjunto, mantienen por tercer trimestre consecutivo una tasa real de crecimiento del 4’7% interanual, casi un punto superior a la media nacional (3’8%); mientras, el primario continúa en una fase recesiva, si bien con tendencia de recuperación.
Según la Contabilidad Trimestral de Andalucía, el Valor Añadido Bruto a precios básicos (VAB p.b.) generado por el sector primario, desciende, en términos reales, un 4’7% interanual, superior al que experimenta el sector a nivel nacional (-2’4%), pero más moderado que en el trimestre anterior, lo que puede estar anticipando un cambio de tendencia.
En este sentido, el avance de superficies y producciones de la Consejería de Agricultura y Pesca, disponible hasta el mes de junio, apunta que, en líneas generales, y a falta de información de cultivos muy representativos como el olivar, viñedo, cítricos y algunas hortalizas, los resultados de la actual campaña agrícola van a ser más positivos que en la anterior.
Frente a ello, el VAB p.b. generado por el sector industrial en Andalucía vuelve a registrar, al igual que en el trimestre precedente, un crecimiento real del 2’9% interanual, no obstante más moderado que a nivel nacional (3’9% interanual).
Diferenciado por subsectores, y en base a la información del Indice de Producción Industrial de Andalucía (IPIAN), destacan, por su mayor dinamismo, las ramas destinadas a fabricación de bienes que entran a formar parte del proceso productivo, es decir, los bienes intermedios y de inversión, especialmente la producción energética y la de maquinaria.
La construcción continúa destacando como el sector más dinámico de la economía andaluza, con un ritmo de crecimiento real del 13% interanual en el primer trimestre, una décima superior al del precedente, y muy por encima del incremento medio de esta actividad a nivel nacional (5’6% interanual).
Sigue siendo la edificación residencial un factor de notable impulso de la actividad constructora en Andalucía en el presente año, como muestra el hecho de que, entre enero y marzo, el número de viviendas iniciadas supera en un 28’9% las de igual período del año anterior, significativamente por encima del crecimiento experimentado en el conjunto nacional (2’4% interanual).
Por su parte, el sector servicios mantiene el mismo tono de estabilidad en su ritmo de crecimiento que venía mostrando en trimestres anteriores, con un incremento real del VAB p.b. del 3’9% interanual en el primer trimestre, por encima del registrado a nivel nacional (3’5%) y similar al mantenido a lo largo de todo el año 1999.
Diferenciando por subsectores, los indicadores apuntan ritmos positivos de crecimiento en todos ellos, más intenso en las actividades de intermediación financiera, inmobiliarias y de servicios empresariales, y servicios relacionados con la Administración Pública, mientras se observa una cierta desaceleración en las actividades de transportes y comunicaciones, y en el turismo.
Desde el punto de vista de la demanda agregada, al sostenido ritmo de avance de sus componentes internos, consumo e inversión, se une, en los primeros meses de 2000, una significativa recuperación de la vertiente externa.
En relación al consumo, la Encuesta Continua de Presupuestos Familiares del INE, cifra en 218.893 pesetas el gasto medio por persona durante el primer trimestre del año en Andalucía, lo que supone un crecimiento del 10,5% sobre el mismo período del año anterior, ligeramente superior al registrado en el conjunto de España (9,4%).
Este intenso ritmo de crecimiento del gasto por habitante en Andalucía viene determinado, tanto por el notable dinamismo del gasto en alimentación (11,4% interanual), como en el resto de bienes y servicios (10,2%), lo que no ocurre a nivel nacional, donde el crecimiento del gasto en alimentación es significativamente más moderado.
La evolución de las matriculaciones de turismos en Andalucía en el primer trimestre, con un crecimiento del 10’4% interanual, superior al registrado a nivel nacional (7’1%), ratifica este dinamismo del consumo de bienes duraderos.
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Este notable ritmo de avance de la demanda de bienes de consumo en Andalucía se ha debido ver cubierta, en parte, con compras al extranjero, como muestra el hecho de que, durante el primer trimestre, se hayan realizado importaciones de bienes de consumo por valor superior a los 40.000 millones de pesetas, un 12,1% más que en el mismo período del año anterior.
En lo que hace referencia a la inversión, es especialmente reseñable el dinamismo que continúa mostrando la realizada en construcción, según se desprende de la evolución del VAB generado por el sector, indicador que guarda una notable correlación con la formación bruta de capital en el mismo.
Junto a ello, la inversión en bienes de equipo, según manifiesta el IPIAN, alcanza, como viene sucediendo a lo largo del último año, resultados muy positivos, con un crecimiento del 7,5% interanual en el primer trimestre, que sitúa el índice en su cota más alta desde que se procede a su elaboración (1984). Igualmente, el grado de utilización de la capacidad productiva instalada en la industria de bienes de equipo se eleva hasta el 78,4% en el primer trimestre, 4,8 puntos porcentuales más que hace un año.
Los buenos resultados apuntados en la producción interior de este tipo de bienes contrastan con la evolución experimentada por las importaciones de capital que se realizan desde Andalucía, cuyo valor se reduce en un 21,9% interanual durante el trimestre.
| En un contexto de avance de la competitividad frente a los países desarrollados, los intercambios comerciales de Andalucía con el extranjero experimentan un significativo aumento. |
Especialmente representativo de esta positiva evolución tanto del consumo como de la inversión, es el intenso dinamismo que se refleja en los créditos otorgados por las instituciones financieras a las empresas y economías domésticas, que aumentan durante el trimestre a un ritmo del 20,3% interanual, el más elevado de los últimos cinco años, y que supera al registrado a nivel nacional.
En lo que respecta a la vertiente externa, los intercambios comerciales de Andalucía con el extranjero experimentan una significativa expansión en el primer trimestre, aunque de intensidad diferenciada según el sentido de los mismos. Así, el moderado ritmo de crecimiento de las exportaciones andaluzas contrasta con el fuerte impulso de las compras al extranjero.
En concreto, las importaciones aumentan en el primer trimestre de 2000 a una tasa interanual del 55%, lo que supone una notable aceleración de la trayectoria expansiva que se viene observando desde mediados del pasado año. La explicación a este extraordinario crecimiento de las compras al extranjero se encuentra en el aumento experimentado en la sección de mayor peso relativo, como es la de productos minerales, en la que tiene una importancia determinante el crudo de petróleo. Esta sección, que constituye más de la mitad del total de importaciones, se incrementa un 129,7% interanual en este período, similar al registrado en el conjunto de España, y tiene su origen en la notable subida experimentada por el precio del petróleo en los mercados internacionales. Si no se tuviese en cuenta esta importante sección, el resto de importaciones evolucionaría a un ritmo de crecimiento del 6,6% interanual.
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Por su parte, las ventas andaluzas al extranjero presentan un moderado ritmo de crecimiento, que se cifra en un 5,6% interanual entre los meses de enero y marzo, aunque supone una importante aceleración respecto al crecimiento registrado el trimestre precedente (1,5%).
Esta recuperación del ritmo de crecimiento de las exportaciones, se produce en un contexto en el que la competitividad de la economía andaluza frente a la OCDE, destino del 85,2% del total de ventas andaluzas, aumenta un 4,4% interanual, debido, exclusivamente, a la caída del tipo de cambio efectivo nominal del euro frente a las monedas de estos países, especialmente el dólar.
En el mismo sentido, la competitividad de la economía andaluza frente a la UE ha evolucionado al alza, con un aumento del 1’2% interanual, favorecida por la fuerte apreciación de la libra esterlina.
El dinamismo de la oferta productiva y la demanda se ha trasladado al tejido empresarial, donde el número de empresas continúa aumentando a un ritmo muy significativo. Durante el primer trimestre, se han creado un total de 4.711 sociedades mercantiles en Andalucía, una vez descontadas las disueltas, lo que supone un crecimiento del 14% respecto al mismo periodo de 1999.
| El dinamismo de la actividad productiva y la demanda se traslada, en un fuerte aumento del tejido empresarial, y del empleo. |
De igual forma, el mercado de trabajo en Andalucía presenta, en los primeros meses de 2000, un balance muy positivo, caracterizado por un intenso ritmo de creación de empleo, superior al registrado a nivel nacional y al crecimiento real del PIB, y por una notable reducción del número de parados. Todo ello, además, en un contexto de significativa mejoría de las relaciones laborales.
En relación al empleo, el registro de afiliados a la Seguridad Social muestra tasas de crecimiento interanual superiores al 5% a lo largo de toda la primera mitad del año, llevando la cifra de afiliados en alta laboral en Andalucía hasta el máximo histórico de 2.386.678 personas en junio, un 5’1% superior a la del mismo mes del año anterior, y por encima del aumento medio nacional (4’9%).
En el mismo sentido se manifiesta la Encuesta de Población Activa (EPA) que, con información para el primer trimestre, presenta un crecimiento de la ocupación del 6% interanual en Andalucía, superior a la media española (5’3%), cifrándose la población ocupada andaluza en 2.145.500 personas, el nivel más elevado que se conoce.
Con ello, en términos absolutos, el número de ocupados en el primer trimestre supera en 120.500 personas la cifra del mismo período del año anterior, destacando Andalucía como la segunda comunidad autónoma que más empleo ha generado en este período en términos absolutos, después de Madrid, concentrando el 17% de todo el creado a nivel nacional.
Analizando las características más relevantes de este crecimiento del empleo, se observa que, entre enero y marzo, se mantienen, básicamente, las mismas tendencias que se venían registrando en los últimos trimestres. De esta forma, el aumento de los ocupados continúa centrándose en los sectores no agrarios, se registra un incremento más intenso en los colectivos femenino y juvenil, y se mantiene el mayor dinamismo relativo en las personas que trabajan por cuenta ajena, especialmente con contrato indefinido, y en las que tienen un mayor nivel de formación.
Este fuerte aumento del empleo en Andalucía en el primer trimestre ha venido acompañado, asimismo, de un notable crecimiento de la población activa (2’6% interanual), especialmente femenina (5’4% interanual), situándose la tasa de actividad en Andalucía en el 49’7%, la más elevada en un primer trimestre desde que se dispone de información (1977).
Con todo, el mayor aumento relativo del empleo respecto a la incorporación de activos ha determinado un nuevo descenso del número de parados en Andalucía en el primer trimestre (-6’1% interanual), quedando situada la tasa de paro en el 25’4% de la población activa, 2’3 puntos inferior a la del mismo período de 1999, y la más baja desde el segundo trimestre de 1991.
En el mismo sentido apuntan las estadísticas del INEM, que cifran una reducción del desempleo en Andalucía del –5’7% interanual hasta el mes de marzo, continuando esta trayectoria en meses posteriores, si bien a un ritmo más moderado (-4’6% interanual en junio). Esta evolución ha llevado a que la tasa de paro registrado sobre la población activa se sitúe, en junio de 2000, en el 11’98%, 0’9 puntos inferior a la del mismo mes del año anterior, y la más baja desde enero de 1978.
En el ámbito de las relaciones laborales el balance es también muy favorable, destacando la significativa reducción de la conflictividad laboral, con un descenso del número de jornadas perdidas por huelgas en Andalucía del 90,2% interanual entre enero y febrero, lo que contrasta con el elevado crecimiento registrado en el conjunto nacional (886,2% interanual).
Todo ello, en un contexto en el que, en sintonía con la evolución que se observa a nivel nacional y en el conjunto de países industrializados, los indicadores de precios en Andalucía reflejan, en los primeros meses de 2000, el mantenimiento de las tensiones inflacionistas que se fueron poniendo de manifiesto a lo largo del año anterior, en cualquier caso con crecimientos inferiores a la media nacional.
| En sintonía con la evolución nacional y con los países industrializados, los precios en Andalucía se inscriben en una trayectoria ascendente de crecimiento. |
En este sentido, desde el punto de vista de la oferta, el deflactor del Producto Interior Bruto a precios de mercado (PIB p.m.) aumenta un 3’3% interanual entre enero y marzo, cuatro décimas más que en el trimestre precedente, no obstante manteniendo un diferencial favorable respecto a la economía española (3’8% interanual).
De otro lado, desde el punto de vista de los precios de demanda, el Indice de Precios al Consumo (IPC) en Andalucía, tras haber sostenido en los tres primeros meses del año el mismo ritmo de crecimiento con que finalizó 1999 (2’4% interanual), muestra un repunte en los meses posteriores, hasta alcanzar en junio, última información disponible, una tasa del 3’2% interanual, también inferior al crecimiento medio en la economía española (3’4% interanual).
Esta intensificación del ritmo de crecimiento de los precios en Andalucía ha venido acompañada de un mayor crecimiento de los salarios, según se desprende de los datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Con información disponible hasta el mes de mayo, el incremento salarial pactado en los convenios colectivos firmados en Andalucía alcanza una tasa del 3’12%, superior en dos décimas al resultado con que finalizó 1999, y por encima del incremento medio a nivel nacional (2’77%).
Con todo, el aumento de los salarios en Andalucía supera, como viene ocurriendo desde 1996, el incremento de los precios (2’8% interanual en mayo), favoreciendo la continuidad del proceso de aumento del poder adquisitivo de los asalariados, lo que no ocurre a nivel nacional, donde la tasa de inflación está siendo superior a los incrementos salariales.
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El dinamismo manifestado por la economía andaluza en los meses transcurridos del año, superior al inicialmente previsto, ha llevado a la Consejería de Economía y Hacienda a revisar al alza sus previsiones de crecimiento económico y creación de empleo para el año 2000.
| Economía Andaluza. Previsiones Macroeconómicas | |
| Año 2000 | |
| Crecimiento económico | 4,3% |
| Empleo | |
| -Tasa de variación | 4,0 |
| - Creación neta (miles) | 82,8 |
| Tasa de inflación(*) | 2,0 |
| Las previsiones de la Consejería de Economía y Hacienda para el año 2000, contemplan un crecimiento real del PIB en Andalucía del 4’3% superior a la media nacional y de la Zona Euro. |
Así, se espera que el Producto Interior Bruto a precios de mercado (PIB p.m.) alcance una tasa de crecimiento real del 4’3% en el conjunto del año, cuatro décimas superior a la estimación que se contemplaba en el Presupuesto de la Comunidad Autónoma de Andalucía para el año 2000. Este crecimiento estará sustentado en la aportación positiva de los sectores no agrarios, mientras que para el primario, sometido a factores menos previsibles como la climatología, se estima un nivel de producción próximo al del año anterior.De cumplirse estas previsiones, la economía andaluza superará, nuevamente, el crecimiento de la economía española en su conjunto (4% según el Ministerio de Economía), y la media de la Zona Euro (3’4% según la Comisión Europea).Este elevado ritmo de crecimiento se va a trasladar al mercado laboral, donde se prevé que continúe el proceso de creación de empleo, a una tasa que, por término medio en el año, se va a situar en el 4%, superior a la estimación inicial (2’9%), y por encima del crecimiento global del empleo en la economía española (3’6% en términos EPA según el Ministerio de Economía), y la Zona Euro (1’4% según la Comisión Europea).
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