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Durante los primeros meses del año 2000, se han confirmado
las tendencias observadas en 1999, que señalaban una significativa recuperación
de la economía internacional, en un contexto de intensificación de las tensiones
inflacionistas.
La información disponible, indica que la mayoría de los países industrializados mantienen un buen ritmo de crecimiento, destacando, en el entorno exterior de la Unión Económica Monetaria, la gran fortaleza de Estados Unidos, en contraste con el limitado crecimiento de Japón.
En la Zona Euro, por su parte, la expansión económica que se venía manifestando desde mediados de 1999 continúa consolidándose, hasta alcanzar un ritmo de crecimiento cifrado en un 3’4% interanual en el primer trimestre. Entre los distintos países que integran esta zona, España destaca con un crecimiento superior al promedio (4’1% interanual), e inscrito en un perfil acelerado desde el segundo trimestre del ejercicio precedente.
Desde el punto de vista de la oferta, los sectores no agrarios continúan en la trayectoria expansiva que se viene registrando a lo largo del año, destacando especialmente la construcción, a lo que se une una cierta mejora del sector primario.
En este contexto, la economía andaluza inicia el año 2000, manteniendo el elevado ritmo de crecimiento alcanzado en los últimos meses de 1999 y que, según la Contabilidad Trimestral de Andalucía, se cifra en un 4’4% interanual, superior, por tanto, al registrado a nivel nacional y en la Zona Euro.
Este elevado y sostenido ritmo de crecimiento se ha sustentado, desde el punto de vista de la oferta productiva, en el dinamismo de los sectores no agrarios, unido a una cierta mejoría del primario que, en cualquier caso, sigue mostrando tasas negativas de evolución. Desde el punto de vista de la demanda, los componentes internos, consumo e inversión, mantienen un sostenido ritmo de avance, y junto a ello se asiste a una significativa recuperación de los intercambios comerciales con el extranjero.
Este notable crecimiento de la actividad productiva y la demanda en Andalucía se ha trasladado, de un lado, al tejido empresarial, en un fuerte aumento de las sociedades mercantiles creadas, y de otro, al mercado laboral, donde continúa el proceso de creación de empleo y reducción del número de parados a tasas significativamente elevadas.
Todo ello, en un contexto en el que, al igual que ha ocurrido con carácter generalizado en las economías occidentales industrializadas, se han intensificado las tensiones inflacionistas que, asociadas en gran medida a la subida de los precios energéticos, se pusieron de manifiesto el año anterior.
El dinamismo mostrado por la economía andaluza en los meses transcurridos del año, superior al inicialmente previsto, ha llevado a la Consejería de Economía y Hacienda a revisar al alza sus previsiones de crecimiento económico y creación de empleo para el año 2000, esperando que el PIB p.m. se incremente en términos reales un 4’3%, superando ligeramente el crecimiento del empleo (4%).
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