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| La economía española alcanza en el primer trimestre de 2000, un crecimiento real del PIB del 4’1% interanual, manteniendo el perfil acelerado del ejercicio precedente |
La economía española alcanza en el primer trimestre de 2000, un crecimiento real del Producto Interior Bruto a precios de mercado (PIB p.m.) cifrado en un 4’1% interanual, según la Contabilidad Nacional Trimestral del INE, nuevamente por encima del registrado en la Zona Euro (3’4%), como viene ocurriendo en el actual ciclo de crecimiento.
Este resultado, que supone mantener el perfil acelerado que se observa desde el segundo trimestre del ejercicio precedente, ha sido fruto, desde el punto de vista de la demanda, del continuo proceso de recuperación del sector exterior, unido a una ligera expansión de los componentes internos, y, por el lado de la oferta, de la intensificación del ritmo de crecimiento de los sectores no agrarios, que compensa el deterioro de las ramas agraria y pesquera.
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Esta expansión de la actividad productiva y la demanda, que se ha trasladado al mercado laboral en un mayor dinamismo del proceso de creación de empleo, se ha producido en un contexto en el que se han agudizado las tensiones inflacionistas que se pusieron de manifiesto a lo largo del año anterior.
Un análisis más detallado de la oferta productiva, refleja que, como viene ocurriendo desde finales de 1998, el crecimiento de la economía española en el primer trimestre de 2000 se sustenta en la aportación positiva de los sectores no agrarios que, con carácter generalizado, intensifican su ritmo de crecimiento; en el lado opuesto, el primario profundiza en su trayectoria recesiva.
El Valor Añadido Bruto a precios básicos (VAB p.b.) generado en las ramas agraria y pesquera, presenta un descenso real del 2’4% interanual entre enero y marzo, cuatro décimas superior al del trimestre anterior, caída que viene determinada por el deterioro sufrido en la producción agrícola, afectada por las adversas condiciones climatológicas, y la trayectoria desacelerada de la ganadera.
| El crecimiento de la economía española se sustenta en la aportación positiva de los sectores no agrarios, mientras el primario profundiza en su trayectoria recesiva |
Frente a ello, el conjunto de sectores no agrarios alcanza un ritmo de crecimiento real del 3’8% interanual, dos décimas superior al del trimestre precedente, con una expansión prácticamente generalizada en todos ellos.
En la industria, el VAB p.b. generado por las ramas energéticas e industriales en su conjunto, se incrementa en términos reales un 3’9% interanual, un punto más que en el trimestre anterior, consecuencia de la recuperación de la actividad en el subsector energético, y la continuidad de la trayectoria expansiva en el resto de actividades.
La construcción continúa destacando, por séptimo trimestre consecutivo, como el sector más dinámico, alcanzando un ritmo de crecimiento real del 5’6% interanual, y retomando nuevamente una trayectoria acelerada, en contraste con el perfil de ralentización del ejercicio anterior.
Esta nueva expansión de la actividad constructora se refleja en los consumos intermedios que realiza el sector, como el consumo aparente de cemento, que aumenta a un ritmo del 14% interanual en el primer trimestre, muy por encima de las tasas que se venían registrando en trimestres precedentes. El sector servicios, por su parte, mantiene el elevado y sostenido ritmo de crecimiento que se viene registrado desde el segundo trimestre de 1999, cifrado en un 3’5% interanual. En su composición interna, se sigue observando un comportamiento claramente diferenciado entre los servicios de mercado, que mantienen un fuerte dinamismo (4’5% interanual), y los servicios de no mercado, que profundizan en su tendencia de ralentización, y presentan un crecimiento prácticamente nulo (0’1% interanual).
| Desde el punto de vista de la demanda, continúa el proceso de recuperación de la vertiente externa, unido a una ligera expansión de los componentes internos, especialmente de la inversión. |
Dentro de los servicios de mercado, cabe destacar la evolución expansiva de los servicios de telecomunicaciones e inmobiliarios, ligados éstos últimos al dinamismo de la actividad constructora. Mientras, se observa una ligera moderación de la actividad turística y de los transportes. Desde el punto de vista de la demanda, la aceleración del crecimiento del PIB viene determinada por el mayor dinamismo que adquieren los componentes internos, esencialmente la inversión, unido a la continuidad del proceso de recuperación de la vertiente externa que, no obstante, aún sigue teniendo una aportación negativa.
De esta forma, la demanda interna en su conjunto, consumo e inversión, presenta un incremento en términos reales cifrado en un 4’2% interanual, lo que supone una aportación positiva de 4’3 puntos al crecimiento del PIB, una décima más que en el trimestre precedente.
Esta ligera expansión de la demanda interna viene explicada por la aceleración de la Formación Bruta de Capital Fijo, que alcanza una tasa real de aumento del 6’3% interanual, tres décimas superior a la del último trimestre de 1999, y que es consecuencia del mayor dinamismo que manifiesta tanto la destinada a bienes de equipo, como a construcción, en ambos casos retomando una trayectoria ascendente después del perfil de moderación del ejercicio anterior.
Por su parte, el gasto en consumo final sigue mostrando, al igual que ocurrió a lo largo de 1999, una ligera pérdida de impulso, consecuencia de la notable contención del ritmo de crecimiento del gasto en consumo final de las Administraciones Públicas y de las Instituciones sin Fines de Lucro al Servicio de los Hogares. En el lado opuesto, el gasto en consumo final de los hogares se intensifica ligeramente, para volver a alcanzar una tasa del 4’5% interanual, que prácticamente viene manteniendo desde principios del año anterior.
Por lo que respecta a la vertiente externa de la demanda, su aportación negativa al crecimiento global del PIB se ha reducido en una décima, cifrándose en –0’2 puntos porcentuales. Esta mejoría ha sido resultado de la continuada recuperación de las exportaciones de bienes y servicios, que alcanzan una tasa de variación interanual del 12’8%, cuatro décimas superior a la del trimestre anterior, mientras que el ritmo de crecimiento de las importaciones se modera ligeramente (12’9% interanual).
Diferenciando entre los intercambios de bienes y los de servicios, el mayor dinamismo relativo, tanto en las compras como en las ventas, se observa en los primeros.
En este sentido, y en base a la información del Departamento de Aduanas, referente a los intercambios de mercancías, en el primer trimestre de 2000, las exportaciones presentan un crecimiento nominal del 19’1% sobre el mismo período del año anterior, mucho más elevado en el caso de las importaciones (25’6% interanual), consecuencia del fuerte impacto de la subida de precios energéticos.
Así, y diferenciando por sectores, el mayor incremento de las importaciones se produce en las compras de productos energéticos, con una tasa de variación interanual del 162%, que recoge la subida en un 152% de los precios de estos productos. Desde el punto de vista de las exportaciones, el mayor dinamismo corresponde a las ventas de semimanufacturas (28’4% interanual), seguidas de las del sector del automóvil (15’2% interanual). En lo que se refiere a la distribución geográfica, la nota más significativa del primer trimestre ha sido el fuerte dinamismo de las ventas a Estados Unidos (38’4% interanual), favorecidas por la notable apreciación del dólar frente al euro, y el intenso ritmo de crecimiento de la economía norteamericana.
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La aceleración del ritmo de crecimiento económico en el primer trimestre de 2000 se ha trasladado al mercado laboral, donde, de igual forma, se observa una ligera expansión del proceso de creación de empleo.
Según los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral, el crecimiento del empleo, en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, se cifra en un 3’4% interanual, una décima más elevado que en el trimestre precedente.
En el mismo sentido apunta la Encuesta de Población Activa que, con la salvedad de la actualización realizada en el seccionado de la muestra, que ha provocado, entre otros aspectos, una elevación del número de ocupados, sitúa el crecimiento del empleo en un 5’3% interanual, una décima superior al del último trimestre del año anterior.
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| La aceleración del ritmo de crecimiento económico se ha trasladado al mercado laboral, en un mayor dinamismo del proceso de creación de empleo. |
Este aumento global de la ocupación en España, en sintonía con la evolución de la actividad productiva, se ha centrado, exclusivamente, en los sectores no agrarios, que intensifican su ritmo de creación de empleo, alcanzando una tasa del 6% interanual, y destacando la construcción por su mayor dinamismo (12% interanual). En el lado opuesto, el empleo en el sector primario se mantiene en la trayectoria de reducción que se viene observando de manera continuada en los últimos dos años, con un descenso cifrado en un –3’3% interanual.
De otro lado, y diferenciando según la situación profesional, el aumento del empleo se ha concentrado en el colectivo de asalariados (7’1% interanual), mientras que los no asalariados, y al igual que ocurrió en el ejercicio anterior, siguen inmersos en un proceso de reducción. Dentro de los asalariados, es destacable la expansión del ritmo de crecimiento del empleo indefinido, que presenta una tasa de variación interanual cifrada en el 8’5%, la más elevada que se conoce.
Junto a esta intensificación del proceso de creación de empleo, la EPA también apunta una notable aceleración del ritmo de incorporación de activos, con un crecimiento del 2’8% interanual, un punto superior al del trimestre anterior. Con todo, el resultado ha sido un descenso del número de parados (–9’1% interanual), que si bien a tasas aún elevadas, se inscribe en una trayectoria de ralentización.
En este mismo sentido señalan las cifras de paro registrado en las oficinas del INEM, que, con información disponible hasta el mes de junio, reflejan la continuidad del proceso de reducción del desempleo en el año 2000, aunque a ritmos más moderados que en años precedentes (-7% interanual en junio).
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| Los indicadores de precios reflejan una intensificación de las tensiones inflacionistas que se pusieron de manifiesto el año anterior. |
En el capítulo de precios, los indicadores apuntan que se están intensificando las tensiones inflacionistas que se fueron poniendo de manifiesto a lo largo del año anterior.
Desde la perspectiva de la oferta, el deflactor del PIB experimenta una tasa de crecimiento en el primer trimestre cifrada en un 3’8% interanual, una décima superior a la del trimestre precedente, manteniendo el perfil expansivo de 1999.
Desde el punto de vista de la demanda, el Indice de Precios al Consumo (IPC), con información disponible hasta el mes de junio, muestra un ritmo de crecimiento acelerado, hasta alcanzar una tasa interanual del 3’4% en este último mes, la más elevada desde octubre de 1996.
Esta expansión de los precios, que viene en gran medida vinculada a la trayectoria alcista de los precios energéticos en los mercados internacionales, determina que el diferencial de inflación de España con la Zona Euro se mantenga en el mes de junio en el mismo nivel con que finalizó el año anterior, de forma que el crecimiento interanual del IPC armonizado en España (3’5%), supera en 1’1 puntos porcentuales el de la Zona Euro.
En este contexto, los salarios muestran en los primeros meses de 2000 una trayectoria de mayor crecimiento que en los dos ejercicios anteriores. Según los datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, el incremento salarial pactado en los convenios colectivos hasta el mes de mayo se sitúa en el 2’77%, medio punto superior al registrado en igual período de 1999.
En este contexto, los salarios muestran en los primeros meses de 2000 una trayectoria de mayor crecimiento que en los dos ejercicios anteriores. Según los datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, el incremento salarial pactado en los convenios colectivos hasta el mes de mayo se sitúa en el 2’77%, medio punto superior al registrado en igual período de 1999.Las condiciones monetarias y financieras en las que se está desenvolviendo la economía española en el presente año 2000, vienen marcadas por el tono más restrictivo de la política monetaria instrumentada, desde principios de 1999, por el Banco Central Europeo.
Así, la consolidación de la recuperación económica en la Zona Euro, y el carácter expansivo de los indicadores monetarios y financieros, con el posible riesgo inflacionista, ha llevado al Banco Central Europeo a realizar cuatro subidas del tipo de interés oficial (febrero, marzo, abril y junio), quedando establecido en el 4’25%, 1’25 puntos superior al nivel con que finalizó el año anterior, y que había sido el punto de partida de la Unión Monetaria Europea.
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En este contexto, en los mercados financieros nacionales se ha mantenido el perfil de incremento de los tipos de interés que se puso de manifiesto en la segunda mitad de 1999, y que las entidades bancarias han seguido trasladando, gradualmente, a sus operaciones con clientes. Con información disponible hasta el mes de mayo, el tipo sintético de las operaciones activas bancarias acumula un crecimiento de 80 puntos básicos, situándose en el 5’79%, siendo de menor intensidad el aumento acumulado por el tipo sintético de las operaciones pasivas, que se cifra en 40 puntos básicos, hasta situarse en el 2’37%.
En cuanto a la evolución de los agregados monetarios y crediticios, en un entorno en el que el agregado monetario de referencia en la Zona Euro (M3), sigue mostrando tasas de crecimiento superior al 6%, por encima, por tanto, del valor de referencia establecido por el BCE (4’5%), los activos financieros líquidos en España mantienen una trayectoria acelerada, destacando por su dinamismo el efectivo en circulación, depósitos a la vista y depósitos de ahorro, a lo que se une una acentuada tendencia de aumento de los depósitos a plazo, en contraste con el descenso de las participaciones en fondos de inversión.
En relación a la balanza de pagos, las operaciones corrientes y de capital se han saldado con un déficit de 377.800 millones de pesetas (2.271millones de euros) en los tres primeros meses del año, lo que supone un fuerte deterioro respecto a la posición de superávit que se alcanzó en igual período del año anterior.
Este resultado ha sido consecuencia, esencialmente, del fuerte aumento del déficit de la cuenta corriente, que es 5’5 veces superior al del primer trimestre de 1999, y que viene determinado por el crecimiento en un 54% del déficit de la balanza comercial, que ha ascendido a 1’2 billones de pesetas (7.452’8 millones de euros). Por su parte, las operaciones financieras, excluida la variación de reservas, registra unas entradas netas de 746.441 millones de pesetas (4.486’2 millones de euros), entre las que destacan las adquisiciones de deuda pública española, siendo muy superiores las salidas (casi 1’6 billones de pesetas), motivadas por el crecimiento de las inversiones directas y de cartera de España en el exterior.Con todo, en los tres primeros meses del año, las reservas centrales de divisas exteriores han aumentado en 38.818 millones de pesetas (233’3 millones de euros), ascendiendo su valor a finales de marzo a 6’6 billones de pesetas (39.763’1 millones de euros).
En cuanto a la ejecución presupuestaria del Estado, y con información disponible hasta el mes de mayo, el déficit de caja no financiero continúa en la trayectoria de reducción, cifrándose en 495.300 millones de pesetas (2.977 millones de euros), un 20’2% inferior al registrado en el mismo período del año anterior, resultado de un aumento de los ingresos (4’4% interanual), que ha superado el experimentado por los pagos (2’7% interanual).
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Por el lado de los ingresos, destaca el incremento en la recaudación impositiva indirecta, principalmente el IVA (15’5% interanual), ligado al dinamismo que mantiene el consumo en el presente año. En cuanto a los pagos, el moderado ritmo de crecimiento viene vinculado a la reducción que experimentan los gastos de personal, y en bienes y servicios, debido al traspaso de competencias en materia de educación no universitaria a determinadas Comunidades Autónomas.
Con todo, una vez realizados los ajustes pertinentes, en términos de Contabilidad Nacional se alcanza en los cinco primeros meses del año un superávit de 475.200 millones de pesetas (2.856 millones de euros), lo que representa el 0’5% del PIB, y que contrasta con el déficit registrado en igual período del año anterior.
Todos estos resultados de la economía española en los primeros meses de 2000, han llevado a los distintos organismos nacionales e internacionales a modificar al alza sus previsiones de crecimiento para el presente año.
Destaca, especialmente, la revisión llevada a cabo por la OCDE, que en el mes de mayo ha situado el crecimiento estimado para la economía española en el 2000 en un 4’3%, medio punto superior al contemplado en sus previsiones anteriores. En el mismo sentido se han manifestado la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el propio Ministerio de Economía, que han revisado al alza la estimación de crecimiento entre dos y tres décimas, quedando situada entre 3’7% del FMI y el 4% del Ministerio, lo que supone, prácticamente en todos los casos, una aceleración respecto al crecimiento registrado en el año anterior.
| Los resultados alcanzados en los primeros meses de 2000, han llevado a revisar al alza las previsiones de crecimiento de la economía española para el presente año. |
Ha sido la favorable evolución que presentan las exportaciones, la que justifica este mayor dinamismo que se espera para la economía española, por cuanto la contribución negativa de la vertiente externa de la demanda al crecimiento del PIB, se estima que sea de menor intensidad que la inicialmente prevista.
Y esta nueva expansión de la economía se va a trasladar al mercado laboral, donde se espera que continúe el proceso de creación de empleo, con un ritmo que el Ministerio de Economía también ha revisado al alza, hasta situarlo en el 3%, en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo. Este avance del empleo va a permitir la continuidad de la trayectoria de reducción del desempleo en España, con una tasa de paro que se va a situar en torno al 14%, según las distintas estimaciones, casi dos puntos porcentuales inferior a la del año anterior.
Todo ello, en un contexto en el que, a excepción del Ministerio de Economía, los distintos organismos prevén que se mantengan las tensiones inflacionistas, siendo la previsión más pesimista la de la OCDE, que sitúa el crecimiento de los precios en el 3’1%, y la más optimista la del Ministerio (2%).
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