Coyuntura Económica de Andalucía - Nº 40 - Octubre 2000
Economía Andaluza: Rasgos Básicos

La economía andaluza atraviesa una etapa de intenso crecimiento, que tiene en la estabilidad una de sus notas más relevantes.

Producto Interior Bruto

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Según la Contabilidad Trimestral de Andalucía, la economía andaluza ha registrado, en el segundo trimestre de 2000, un crecimiento real del Producto Interior Bruto a precios de mercado (PIB p.m.) cifrado en un 4’3% interanual, por encima de la media española (4’2%) y de la Zona Euro (3’8%).

Con este resultado, que supone prácticamente mantener la misma tasa del trimestre anterior (4’4%), se confirma que la economía andaluza atraviesa una etapa de intenso crecimiento, que tiene en la estabilidad una de sus notas más relevantes.

Las pautas de comportamiento que caracterizan la evolución de la economía andaluza en el segundo trimestre, no difieren significativamente de lo ocurrido en meses anteriores.

Producto Interior Bruto y sus componentes

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Desde el punto de vista de la oferta, el crecimiento ha sido fruto, al igual que en los tres primeros meses del año, de la aportación positiva de los sectores no agrarios, mientras las ramas agraria y pesquera siguen instaladas en una fase recesiva, si bien con resultados cada vez menos negativos.

Desde el punto de vista de la demanda, los componentes internos, consumo e inversión, mantienen un notable dinamismo, mientras que la vertiente externa se está viendo especialmente condicionada por el impacto de la subida del precio del petróleo.

El elevado y sostenido ritmo de crecimiento de la economía andaluza, se sigue trasladando al mercado laboral, donde se mantiene el proceso de creación de empleo a tasas significativamente elevadas, por encima de la media nacional, si bien algo más moderadas que en trimestres anteriores.

De otro lado, y en línea con la evolución que se observa a nivel nacional, se asiste a una intensificación tanto del ritmo de crecimiento de los precios como de los salarios.

El crecimiento real del PIB de Andalucía en el segundo trimestre (4’3% interanual), supera la media española y de la Zona Euro.

Salarios Reales

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De un análisis más detallado del cuadro macroeconómico desde el punto de vista de la oferta productiva, se desprende que el crecimiento global de la economía andaluza en el segundo trimestre descansa, como viene ocurriendo desde el primer trimestre del año anterior, en la contribución positiva de los sectores no agrarios, que en su conjunto alcanzan una tasa de crecimiento real cifrada en un 4’6% interanual. Este resultado, si bien sigue estando por encima del incremento medio a nivel nacional (4’3%), apunta un perfil de ligera ralentización, determinado por una cierta pérdida de dinamismo del sector servicios, al contrario de lo que ocurre en la industria y la construcción. Por su parte, en el sector primario, el balance sigue siendo negativo, si bien inscrito en una trayectoria de recuperación.

Concretamente, el Valor Añadido Bruto a precios básicos (VAB p.b.) generado por el sector primario presenta una caída del 3’9% interanual, en términos reales, cuatro décimas inferior a la registrada en el primer trimestre del año.

Esta mejoría del sector, debe ser vinculada a una cierta recuperación de la actividad en el subsector agrícola, donde algunas producciones de significativa importancia como los cereales, leguminosas y el olivar, se han visto beneficiadas por la favorable climatología de los meses de primavera.

 

Como viene ocurriendo desde principios de 1999, el crecimiento descansa en la contribución positiva de los sectores no agrarios.

Frente a ello, en el sector industrial, el Valor Añadido Bruto valorado a precios básicos ha registrado un incremento real del 2’7% interanual en el segundo trimestre, lo que supone aumentar ligeramente el ritmo de crecimiento del trimestre anterior.

Este fortalecimiento de la actividad industrial andaluza se recoge, especialmente, por el Indice de Producción Industrial de Andalucía (IPIAN), que con un marcado perfil de aceleración alcanza un crecimiento del 7’3% interanual en el segundo trimestre, casi el doble que en el primer trimestre, y superior a los contabilizados a nivel nacional (4’9%) y en la Unión Europea (5’8% interanual entre abril y mayo), así como en los países más industrializados como EEUU y Japón (6% y 6’7% interanual, respectivamente).

Y este incremento de la producción industrial andaluza se asienta, además, sobre bases sólidas, observándose resultados positivos en todos los subsectores, especialmente en la rama energética (17% interanual en el segundo trimestre).

En este mismo sentido, en la construcción, el ritmo de crecimiento real del VAB p.b. supera ligeramente el resultado del primer trimestre, volviendo a destacar como el sector más dinámico, con una tasa de variación del 13’1% interanual, más de tres veces superior al incremento medio registrado por el total de sectores productivos, y cuatro puntos por encima del experimentado por el sector en el conjunto nacional (8%).

Diferenciando por subsectores, el extraordinario crecimiento de la actividad constructora en el segundo trimestre debe ser vinculado, de un lado, a la ejecución del notable volumen de obra civil licitada en 1999, que tuvo un importante crecimiento, y de otro, al dinamismo que continúa mostrando el subsector residencial, especialmente, y como es habitual en épocas de expansión económica, en lo que a edificación de viviendas de renta libre se refiere.

Mientras, en el sector servicios, el Valor Añadido Bruto a precios básicos experimenta un crecimiento, en términos reales, del 3’9% interanual, que si bien sigue estando por encima del aumento a nivel nacional (3’5%), refleja una cierta desaceleración en relación a los trimestres precedentes.

Diferenciando por ramas, los indicadores parciales de seguimiento de la actividad y el empleo apuntan un mayor dinamismo de los servicios de hostelería y transporte, y por el contrario, una cierta moderación de las actividades comerciales, inmobiliarias y de intermediación financiera, que no obstante continúan mostrando fuertes ritmos de crecimiento.

Más concretamente, y dada su significativa representación en la estructura productiva de la economía andaluza, es de destacar la recuperación de la actividad turística que se desprende de los resultados de la Encuesta de Coyuntura Turística del IEA, que tras el comportamiento desfavorable de los primeros meses del año, vuelve a mostrar tasas positivas de crecimiento, debido, fundamentalmente, al mayor dinamismo relativo del turismo procedente del extranjero.

Desde el punto de vista de la demanda agregada, los indicadores reflejan que los componentes internos, consumo e inversión, mantienen ritmos de crecimiento elevados en el segundo trimestre; mientras, en la vertiente externa, la limitada información disponible, referida únicamente a los intercambios comerciales con el extranjero en el mes de abril, confirma que la subida del precio del petróleo en los mercados internacionales se está traduciendo en un significativo aumento del valor de las importaciones que, al igual que en el primer trimestre, supera la cifra de exportaciones.

Representativo del dinamismo que mantiene la demanda interna, es que los créditos otorgados a familias y empresas, muy relacionado con las decisiones de consumo e inversión, continúan aumentando a un ritmo elevado, cifrado en un 19’9% interanual en el segundo trimestre, similar al del primer trimestre, y muy superior al registrado en el conjunto nacional.

En relación al consumo, destaca especialmente la trayectoria expansiva que muestra el índice de ventas en grandes superficies comerciales de Andalucía, que, una vez descontado el efecto de los precios, alcanza un crecimiento interanual del 4’6% en el segundo trimestre, lo que contrasta con el práctico estancamiento de los primeros meses del año. Esta significativa recuperación de las ventas se debe, de un lado, al cambio de tendencia hacia tasas positivas del componente alimenticio, por primera vez desde que se elabora esta estadística (1993), y de otro, a la aceleración que se observa en las ventas de bienes no alimenticios.

Frente a ello, otros indicadores de consumo duradero, como la matriculación de turismos, con información disponible para los meses de abril y mayo, reflejan una significativa moderación del fuerte ritmo de crecimiento que se venía alcanzando en los últimos años, en cualquier caso aún por encima de las tasas que se registran a nivel nacional.

De otro lado, la situación cíclica en la que se encuentra la economía andaluza y el mantenimiento de los tipos reales de interés en niveles históricamente reducidos, ha contribuido al fortalecimiento de la inversión, donde continúa destacando el fuerte dinamismo de la destinada a construcción, como muestran los resultados del valor añadido generado en el sector.

Junto a ello, la inversión en bienes de equipo se inscribe en una trayectoria ascendente, según se desprende del notable ritmo de crecimiento de la producción industrial de este tipo de bienes, que según el IPIAN alcanza una tasa interanual del 10’2% entre abril y junio, superior a la de meses anteriores, y la más elevada de los últimos dos años.

En lo que se refiere a la vertiente externa de la demanda, la información disponible cifra la tasa de crecimiento de las importaciones en un 16’1% interanual en el mes de abril, significativamente superior a la que se observa en las exportaciones (1’5% interanual), como ya ocurrió en el primer trimestre.

Los componentes internos de la demanda mantienen un notable dinamismo, mientras la vertiente externa se está viendo condicionada por la subida del precio del petróleo.

Con ello, en los cuatro primeros meses del año, el crecimiento de las compras al extranjero asciende a un 45’1% interanual, teniendo su origen en la fuerte subida del precio del petróleo, que ha determinado que el valor de las importaciones de este producto, que constituyen el 38’3% del total de importado por Andalucía, registre un crecimiento del 135’1% interanual en este período, incluso habiéndose producido un descenso de las cantidades adquiridas (-14’5% interanual).

Mientras, las exportaciones se incrementan un 6’1% interanual entre enero y abril, en un entorno de aumento de la competitividad-precio de Andalucía frente a la UE y, de manera más significativa, frente a la OCDE en su conjunto, principales destinos de las ventas de productos andaluces al extranjero.

Este superior aumento relativo de las importaciones sobre las exportaciones, ha determinado que la balanza comercial andaluza, significativamente condicionada por la subida del precio del petróleo, se salde, en los cuatro primeros meses del año, con un déficit de 77.389 millones de pesetas.

El sostenido y elevado crecimiento de la oferta productiva y demanda se ha trasladado al mercado laboral, donde se mantiene, en el segundo trimestre, el elevado ritmo de creación de empleo e incorporación de población activa, en consonancia con la fase cíclica por la que atraviesa la economía andaluza.

Según el registro de la Seguridad Social, en el mes de junio se alcanza un total de 2.386.700 trabajadores afiliados en alta laboral en Andalucía, un máximo histórico, y que supone un crecimiento del 5’1% interanual, superior al experimentado a nivel nacional (4’9% interanual).

Similar resultado ofrece la Encuesta de Población Activa (EPA), que en el segundo trimestre del año muestra un incremento de la ocupación del 5’1% interanual en Andalucía, también por encima del alcanzado en España (4’9%).

Este crecimiento del empleo, en cualquier caso más moderado que en trimestres anteriores, se caracteriza por mantener prácticamente los mismos rasgos distintivos de los últimos trimestres. En este sentido, el aumento de la ocupación sigue siendo más intenso en los sectores no agrarios, en las actividades privadas, y en los colectivos femenino y juvenil, observándose también un mayor dinamismo del empleo asalariado, especialmente con contrato indefinido, así como en los grupos con mayor nivel de formación.

En consonancia con la fase cíclica que atraviesa la economía, se mantiene el elevado ritmo de creación de empleo e incorporación activos al mercado laboral.

Junto a este crecimiento del empleo, en el segundo trimestre se asiste a una notable intensificación del proceso de incorporación de población activa en Andalucía, con un ritmo del 3% interanual, el más elevado de los últimos tres años, y que supera el registrado a nivel nacional. Con ello, la tasa de actividad se sitúa en el 49’69%, superior en 1’1 puntos al nivel del mismo período del año anterior, y la más elevada en un segundo trimestre desde que se tiene información (1977).

El superior aumento relativo del empleo respecto a la incorporación de activos, ha determinado un nuevo descenso del número de parados (-3% interanual), si bien a un ritmo más moderado que en trimestres precedentes.

Esta ralentización de la tendencia descendente del desempleo se confirma con los datos de paro registrado en las oficinas del INEM, que muestran una caída del 1’8% interanual en agosto, última información disponible, lo que, en cualquier caso, sitúa la tasa de paro registrado sobre la población activa en el 11’75%, la más baja desde enero de 1978.

Por otra parte, y en el ámbito de las relaciones laborales, es de destacar el significativo descenso del número de trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo en Andalucía (-13’3% interanual hasta el mes de mayo), sobre todo los de reducción de jornada, mientras a nivel nacional experimentan un aumento (4’2% interanual).

Y todo ello, en un contexto en el que la conflictividad laboral se reduce de manera notable, siendo el número de jornadas perdidas por huelgas en Andalucía en el primer trimestre, un 85% inferior a las del mismo período del año anterior, lo que contrasta con el elevado crecimiento que se registra a nivel nacional (385% interanual).

De otro lado, en el capítulo de precios, las tensiones inflacionistas que, vinculadas en gran medida a la fuerte subida de los precios energéticos en los mercados internacionales, se empezaron a poner de manifiesto a lo largo del ejercicio anterior, se intensifican de manera progresiva a medida que avanza el año, observándose, incluso, una traslación de sus efectos a los precios de otros bienes y servicios.

Se intensifica el ritmo de crecimiento tanto de los precios como de los salarios, en línea con la evolución a nivel nacional.

El Indice de Precios al Consumo (IPC) en Andalucía, después de mantener en el primer trimestre el mismo ritmo de crecimiento interanual con que finalizó 1999 (2’4%), inicia una trayectoria de aceleración, llegando a alcanzar en julio una tasa del 3’4%. Posteriormente, en agosto, última información disponible, se asiste a una ligera ralentización, situándose el crecimiento en el 3’3% interanual, ampliándose el diferencial con la tasa de inflación media española, que en dicho mes alcanza el 3’6% interanual.

 

Evolución del Índice de precios al consumo

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En lo que respecta a la evolución de los salarios, los indicadores muestran en el año 2000 una trayectoria de crecimiento más elevada que en el ejercicio precedente, si bien inferior a la que experimenta el IPC, lo que determina un descenso del poder adquisitivo de los salarios, circunstancia que a nivel nacional ya se viene produciendo desde el mes de agosto del año anterior.

 

Principales Indicadores de la Economía Andaluza

Tabla

 


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