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| La economía internacional continúa reflejando una sólida expansión a pesar de las mayores tensiones inflacionistas. |
En el segundo trimestre de 2000, la economía internacional ha continuado reflejando un sólido crecimiento. Tanto en Estados Unidos como en la Zona Euro, se ha acelerado el ritmo de crecimiento y, en Japón, aunque la expansión sigue siendo muy limitada, se confirma la salida de la etapa recesiva.
| La subida del precio del petróleo está produciendo un empeoramiento generalizado de las perspectivas de inflación |
En el ámbito de los precios, en
la mayoría de las economías industrializadas, asociado a la continua subida
de los precios del petróleo, se ha ido produciendo un empeoramiento de las perspectivas
de inflación, lo que ha condicionado una política monetaria menos expansiva,
que se ha traducido en nuevas subidas de los tipos de interés.
Un análisis más detallado de la economía de los Estados Unidos, pone de manifiesto
que continúa destacando entre las economías más dinámicas, y que lejos de mostrar
síntomas de desaceleración, el PIB ha vuelto a aumentar su ritmo de crecimiento
en el segundo trimestre del año, hasta situarse en el 6% interanual.
La fortaleza de esta economía es evidente tanto desde la perspectiva de la demanda
como de la oferta. En este sentido, la demanda interna continúa mostrándose
vigorosa, con un crecimiento interanual del 6’7% en el segundo trimestre, el
más elevado desde mediados de la década de los ochenta, aunque el consumo privado
ha tenido una sensible desaceleración. Por su parte, los indicadores de evolución
de la oferta productiva, como el índice de producción industrial, también avalan
la favorable coyuntura de la economía estadounidense, con un crecimiento del
5’9% en el segundo trimestre, frente al 5’3% del anterior.
El mercado de trabajo continúa beneficiándose de esta situación y, en el segundo
trimestre del año, el número de ocupados se ha incrementado en un 1’5% interanual,
propiciando una leve reducción de la tasa de paro, que se ha situado en el 4%,
la más baja de las últimas décadas.
En el ámbito de los precios, los relativos al consumo han registrado un deterioro
a lo largo del segundo trimestre hasta alcanzar el 3’7% en junio, consecuencia
de la elevación de los precios del crudo en los mercados internacionales.
Como dato más negativo hay que señalar que el déficit comercial estadounidense
ha vuelto a alcanzar una cifra record en el segundo trimestre del año, debido
al mayor incremento relativo de las importaciones, impulsadas por el notable
dinamismo de la demanda interna, frente a unas exportaciones que se están viendo
afectadas por la fortaleza del dólar.
En Japón, la
situación económica se ha mantenido en las condiciones de los primeros meses
del año, con un crecimiento del PIB del 0’8% interanual (0’7% en el primer trimestre).
Este crecimiento, que supone superar significativamente el crecimiento del PIB
de 1999 (0’3%) se está sustentando en al demanda externa, que se está caracterizando
por una notable recuperación de las exportaciones (16’3% interanual) debido,
en gran medida, a la creciente demanda de los restantes países asiáticos.
Frente a ello, la demanda nacional, caracterizada por un retroceso de la inversión
y por un crecimiento más limitado del consumo, apenas aporta una décima al crecimiento
del PIB del segundo trimestre.
Ello se explica,
en buena medida, por la situación del mercado de trabajo, que continúa registrando
niveles de desempleo históricamente elevados para este país, con una tasa de
paro del 4’7% en el segundo trimestre del año.
En cuanto a los precios, en un contexto de débil crecimiento económico, continúa
la tendencia deflacionista, con un nueva caída del 0’7% interanual en el segundo
trimestre del año.
| En Estados Unidos y la Zona Euro se ha acelerado el ritmo de crecimiento, y en Japón se confirma la superación de la etapa recesiva |
La Zona Euro,
mantiene una trayectoria de aceleración del crecimiento del PIB, que se ha situado
en el 3’8% interanual en el segundo trimestre, frente al 3’4% del precedente,
a pesar de que los tipos de interés han acusado una notable subida, y del impacto
de la subida del petróleo.
Ello se debe, entre otros factores, a que la debilidad del euro ha compensado
en parte los efectos negativos de la subida de tipos, así como ha favorecido
el dinamismo de las exportaciones. Asimismo la fortaleza del consumo privado,
con un incremento del 3’4% en el segundo trimestre de 2000, han impulsado el
crecimiento de la Zona Euro.
Como aspecto menos positivo, la inversión está inserta en un sensible proceso
de desaceleración, y además, está creciendo muy por debajo de la de Estados
Unidos, lo que es uno de los factores que explican el diferencial de crecimiento
de uno y otro bloque económico.
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El mercado de trabajo, por su parte, muestra una evolución cada vez más positiva.
La creación de empleo se intensifica, y la tasa de paro se ha reducido en el
segundo trimestre de 2000 hasta el 9’2%, la más baja de la Zona Euro desde mediados
de 1992.
Los precios, de otro lado, han acusado los efectos de la subida de los productos
energéticos. Al finalizar el segundo trimestre, el IPC armonizado del conjunto
de países de la zona euro registró un crecimiento interanual del 2’4%, frente
al 2’1% del primer trimestre, alejándose del objetivo de crecimiento de precios
establecido por el Banco Central Europeo.
No obstante, en agosto, última información
disponible, el IPC armonizado ha experimentado un incremento del 2’3%, una décima
por debajo del correspondiente al mes anterior. Ello se debe al mejor comportamiento
de los precios de la energía, que en agosto alcanzaron una tasa del 12’3% interanual,
frente al 13’7% de julio.
Las mayores tasas de inflación se han vuelto a registrar en Irlanda (5’7%), Luxemburgo (3’7%), y España y Portugal (3’6% en ambos casos). En el lado opuesto, Alemania y Austria destacan con las tasas de inflación más bajas (1’8% y 1’9%, respectivamente).
La debilidad del euro, y la consecuente
ganancia de competitividad, como se ha indicado, está favoreciendo la demanda
externa. En cualquier caso, en los seis primeros meses, el déficit de la balanza
comercial se ha situado en 5’1 miles de millones de euros, frente al superávit
de 2,4 miles de millones en el mismo período del año anterior, lo que se explica,
en gran parte, por el déficit de la partida de energía.
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En el conjunto de la Unión Europea, se observa una evolución muy similar a la de la Zona Euro, caracterizada por una nueva aceleración del ritmo de crecimiento del PIB, que se ha situado en el 3’7% interanual, una notable expansión de la demanda interna, y una nueva reducción de la tasa de paro hasta el 8’5% en el segundo trimestre, siete décimas por debajo del conjunto de la zona euro.
| La mayor inflación está condicionando una política monetaria menos expansiva, presionando al alza los tipos de interés. |
En el segundo trimestre
del año, la evolución de los mercados financieros internacionales se ha visto
condicionada por la adopción de medidas de política monetaria menos expansivas,
lo que ha implicado una tendencia generalizada de ascenso de los tipos reales
de interés a corto plazo. En cambio, a largo plazo, se han reducido, sobre todo
en Estados Unidos, como reflejo de una revisión a la baja de las expectativas
de crecimiento y de las mayores tensiones inflacionistas. Junto a ello, en el
mercado de divisas continúa destacando la debilidad mostrada por el euro frente
a las restantes monedas. En Estados Unidos, el precio oficial del dinero se
ha incrementado en 1’75 puntos porcentuales desde mediados de 1999 hasta mediados
de 2000, hasta situarse en el 6%, con el objetivo de moderar la expansión de
la demanda interna y situar el crecimiento del PIB en un nivel próximo al potencial,
que se estima alrededor del 3’5%.
El Banco Central Europeo, por su parte, en un contexto de presiones inflacionistas,
también ha desarrollado en el segundo trimestre del año una política monetaria
más agresiva. Frente al 3’5% en que se situó el precio oficial del dinero al
finalizar el primer trimestre, en el segundo se situaron en el 4’25%. Posteriormente,
a finales de agosto se ha vuelto a practicar una nueva subida de un cuarto de
punto, alcanzando ya el 4’5%.
En cuanto
a las cotizaciones de las principales monedas, destaca la debilidad de la moneda
europea, lo que está muy relacionado, entre otros aspectos, con la fortaleza
de la economía estadounidense, alcanzándose mínimos históricos respecto al yen
y el dólar. Respecto a esta última moneda, la depreciación se eleva ya a más
de un 25% desde que a principios de 1999 inició su andadura.
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De otro lado, las perspectivas para los países de la Unión Europea y la Zona Euro son especialmente optimistas, estimando los distintos organismos que en el año 2000 se va a producir una importante reactivación. Así, la Comisión Europea estima un crecimiento del PIB del 3’4% en el año 2000, tanto para la Unión Europea como para la Zona Euro.
Los precios, por su parte, van a continuar afectados por ciertas tensiones inflacionistas, con significativos repuntes en Estados Unidos y la Unión Europea.
El mercado de trabajo, sin embargo, se va a beneficiar del mayor ritmo de actividad económica, y aunque la capacidad de creación de empleo del conjunto de países industrializados va a seguir siendo moderada (1’2%), la tasa de paro va a continuar descendiendo hasta situarse en el 6% en el 2000, según el FMI, frente al 6’4% de 1999.
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