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En el segundo trimestre de 2000, la economía internacional ha continuado reflejando una clara tendencia de recuperación. Tanto en Estados Unidos como en la Zona Euro, el ritmo de crecimiento se ha acelerado en relación a los primeros meses del año, mientras que en Japón, aunque la recuperación sigue siendo limitada, se confirma la salida de la etapa recesiva que le caracterizó en trimestres precedentes..
En este marco, y asociado a la continua subida de los precios del petróleo, se ha ido produciendo un empeoramiento generalizado de las perspectivas de inflación en la mayoría de las economías industrializadas, lo que ha condicionado una política monetaria menos expansiva, traducida en elevaciones de los tipos de interés.
En este contexto, la economía española ha mantenido el ritmo de crecimiento alcanzado en el primer trimestre, con un aumento real del PIB del 4’2% interanual, superando nuevamente el registrado por la Zona Euro (3’8%). Es significativo destacar, no obstante, que se está acortando de manera acelerada los diferenciales de crecimiento que España mantiene con los países que integran la Unión Monetaria Europea.
Asimismo, la información del segundo trimestre del año 2000 pone de manifiesto que la economía andaluza atraviesa una etapa de intenso crecimiento, que tiene en la estabilidad una de sus notas más relevantes.
En este contexto, la economía andaluza inicia el año 2000, manteniendo el elevado ritmo de crecimiento alcanzado en los últimos meses de 1999 y que, según la Contabilidad Trimestral de Andalucía, se cifra en un 4’4% interanual, superior, por tanto, al registrado a nivel nacional y en la Zona Euro.
Con este resultado, que supone prácticamente mantener la misma tasa del trimestre anterior (4’4%), las pautas de comportamiento que caracterizan la evolución de la economía andaluza en el segundo trimestre no difieren significativamente de lo ocurrido en meses anteriores.
Desde el punto de vista de la oferta, el crecimiento de la economía andaluza ha sido fruto, al igual que en los tres primeros meses del año, de la aportación positiva de los sectores no agrarios, mientras las ramas agraria y pesquera siguen instaladas en una fase recesiva, si bien con resultados cada vez menos negativos.
Desde el punto de vista de la demanda, los componentes internos, consumo e inversión, mantienen un notable dinamismo, mientras que la vertiente externa se está viendo especialmente condicionada por el impacto de la subida del precio del petróleo.
El elevado y sostenido ritmo de crecimiento
de la economía andaluza, se sigue trasladando al mercado laboral, donde se
mantiene el proceso de creación de empleo a tasas significativamente elevadas,
por encima de la media nacional, si bien algo más moderadas que en trimestres
anteriores.
Todo ello, y en línea con la evolución que se observa a nivel nacional y en
las principales economías industrializadas, se asiste a una intensificación
de las tensiones inflacionistas, asociadas en buena medida a la subida de
los precios energéticos.
Con el perfil y la intensidad del crecimiento que mantiene la economía andaluza
en lo que va de año, la Consejería de Economía y Hacienda prevé que el año
2000 se cierre con un crecimiento real del Producto Interior Bruto a precios
de mercado del 4’3%, y un crecimiento del empleo del 4%.
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