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En el segundo trimestre de 2000, la economía española ha mantenido el mismo ritmo de crecimiento real que en los tres primeros meses del año. |
La economía española ha mantenido, en el segundo trimestre del año, el mismo ritmo de crecimiento alcanzado en el primero. Según la Contabilidad Nacional Trimestral, el PIB ha aumentado un 4’2% interanual en términos reales, lo que supone registrar una tasa superior al 4% por quinto trimestre consecutivo.
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| Todos los sectores productivos han tenido una aportación positiva al crecimiento global del PIB, tras la recuperación de las ramas agraria y pesquera. |
Este sostenido avance de la economía,
ha venido acompañado de una ligera pérdida de impulso del proceso de creación
de empleo y reducción del número de parados en el mercado laboral, y de otro
lado, se ha producido en un entorno en el que los precios continúan instalados
en una trayectoria de constante aceleración.
Analizando con más profundidad el cuadro macroeconómico desde el punto de vista
de la oferta, se observa que, a diferencia de lo que venía ocurriendo en el
último año y medio, el crecimiento del PIB descansa en la aportación positiva
de todos los sectores productivos.
En este sentido, el Valor Añadido Bruto a precios básicos (VAB p.b.) generado
por las ramas agraria y pesquera, aumenta en términos reales un 0’7% interanual,
frenando el proceso recesivo en el que estaba instalado desde el cuarto trimestre
de 1998. Esta recuperación del sector viene vinculada a una mejora de las condiciones
climáticas en los meses de primavera, que ha propiciado una buena cosecha de
la práctica totalidad de los cultivos de dicha estación.
Junto a ello, el conjunto de sectores no agrarios sigue mostrando un fuerte
ritmo de crecimiento, cifrado en un 4’3% interanual, no obstante ligeramente
más moderado que en el primer trimestre del año (4’4% interanual).
Destaca la construcción, que sigue siendo el sector más expansivo de toda la
oferta agregada, con un crecimiento real del 8% interanual, tres décimas por
encima del experimentado en el trimestre precedente. Este nuevo avance de la
actividad constructora viene directamente relacionado con la trayectoria acelerada
de evolución que muestra la obra en edificación residencial, y que compensa
el menor dinamismo relativo de la obra en infraestructura, así como la edificación
no residencial.
Tras la construcción, es el sector industrial en su conjunto el que registra
un ritmo de crecimiento más elevado (5’3% interanual), e inscrito también en
una trayectoria acelerada desde principios de 1999. Este mayor dinamismo de
la actividad industrial en su conjunto está vinculado a la significativa expansión
que se observa en las ramas energéticas, con un crecimiento real del VAB p.b.
cifrado en un 7’1% interanual en el segundo trimestre, 2’2 puntos por encima
del registrado en el precedente.
Por su parte, las ramas de los servicios, con un incremento global cifrado en
un 3’5% interanual, ralentizan ligeramente su ritmo de crecimiento, generalizándose
este comportamiento tanto a los servicios de mercado, como a los de no mercado.
Concretamente, el VAB p.b. de los servicios de mercado, que representa algo
más de las tres cuartas partes (77%) del sector, alcanza una tasa interanual
del 4’1%, dos décimas inferior a la del trimestre precedente, resultado de trayectorias
dispares entre los servicios de telecomunicaciones e inmobiliarios, que mantienen
un fuerte dinamismo, mientras que, en el lado opuesto, las actividades turísticas
y comerciales presentan un perfil claramente desacelerado.
Desde el punto de vista de la demanda, el crecimiento global de la economía
sigue estando sustentado, exclusivamente, en la aportación positiva de los componentes
internos, que no obstante presentan una cierta pérdida de impulso, mientras
que la vertiente externa continúa mostrando síntomas de recuperación progresiva.
La contribución de la demanda interna al crecimiento del PIB en el segundo trimestre
se cifra en 4’7 puntos porcentuales, cuatro décimas inferior a la del primer
trimestre, siendo esta menor aportación relativa fruto de una trayectoria desacelerada
tanto de la inversión, como, y especialmente, del consumo.
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| LA DEMANDA EXTERNA HA SEGUIDO MODERANDO SU CONTRIBUCIÓN NEGATIVA AL CRECIMIENTO DE LA ECONOMÍA, MIENTRAS EL CONSUMO Y LA INVERSIÓN PRESENTAN UNA CIERTA PÉRDIDA DE IMPULSO |
La economía española ha mantenido, en el segundo trimestre del año, el mismo ritmo de crecimiento alcanzado en el primero.
Concretamente, el gasto en consumo
final presenta una variación interanual en el segundo trimestre del 3’6%, medio
punto inferior a la del precedente, lo que puede estar reflejando los efectos
de las subidas de los tipos de interés y de los precios.
En igual sentido, la Formación Bruta de Capital Fijo presenta un menor dinamismo
relativo que en los primeros meses del año, en cualquier caso aún con tasas
de crecimiento notables, cifrada en un 6’5% interanual en el segundo trimestre,
una décima inferior a la del precedente. Este menor impulso viene explicado
por la significativa desaceleración de la inversión en bienes de equipo, que
pasa de crecer un 4’8% interanual en el primer trimestre, a un 3’8% interanual
en el segundo, profundizando en la trayectoria de desaceleración que se viene
observando desde mediados de 1999. En el lado opuesto, la inversión en construcción
sigue dando muestras de un fuerte dinamismo, alcanzando un crecimiento interanual
del 8’1%.
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En cuanto a la demanda externa, su aportación negativa al crecimiento global del PIB se ha reducido a la mitad, pasando de cifrarse en –1’1 puntos en el primer trimestre, a –0’5 puntos en el segundo. Esta mejoría es resultado, esencialmente, de unas importaciones de bienes y servicios significativamente desaceleradas, y de unas exportaciones que también han perdido impulso, si bien con menor intensidad. Concretamente, las importaciones de bienes y servicios presentan un crecimiento interanual del 10’9% (13’2% interanual en el primero), y junto a ello las exportaciones se incrementan un 10% interanual (10’7% en el primero).
| EL SOSTENIDO AVANCE DE LA ECONOMÍA HA VENIDO ACOMPAÑADO DE UNA LIGERA MODERACIÓN DEL PROCESO DE CREACIÓN DE EMPLEO Y REDUCCIÓN DEL NÚMERO DE PARADOS |
Esta moderación generalizada de los intercambios con
el extranjero se observa tanto en el comercio de bienes como en el de servicios,
destacando, por el lado de las compras, el menor dinamismo relativo en la adquisición
de bienes de consumo e inversión.
En el mercado laboral, la información disponible refleja una ligera
desaceleración del ritmo de creación de empleo y reducción del número de parados
a medida que va avanzando el año.
Así, de un lado, la Contabilidad Nacional Trimestral de España estima que el
empleo, en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, ha
experimentado un incremento interanual en el segundo trimestre del 3’3%, una
décima inferior al registrado en el trimestre anterior.
Más acusada aún es la ralentización que se desprende de la Encuesta de Población
Activa, según la cual la población ocupada en el segundo trimestre supera en
un 4’9% el nivel de igual período del año anterior, ritmo de crecimiento inferior
en tres décimas al del trimestre precedente.
Diferenciando por sectores, y como viene siendo habitual en los dos últimos
años, el incremento del empleo se centra, exclusivamente, en las actividades
no agrarias, que en su conjunto experimentan un crecimiento de la ocupación
del 5’5% interanual, en cualquier caso describiendo una trayectoria de desaceleración.
Destaca, especialmente, el sector de la construcción por su mayor dinamismo
(9’8% interanual), seguido de los servicios (5’5% interanual) y finalmente la
industria (3’3% interanual). Mientras, la población ocupada en el sector primario
vuelve a mostrar una tasa negativa, con un descenso interanual del 2’7%, más
moderado, no obstante, que en el trimestre precedente.
Esta moderación del ritmo de crecimiento de la ocupación, ha venido acompañada
de un práctico mantenimiento del ritmo de incorporación de activos (2’9% interanual),
lo que determina que la trayectoria de descenso del desempleo sea de menor intensidad
que en trimestres anteriores. En concreto, según la EPA, el número de parados
se reduce un 8% interanual en el segundo trimestre, un punto menos que en el
primero.
La información más avanzada que se conoce, relativa al número de parados inscritos
en las oficinas del INEM, apunta en el mismo sentido, cifrando en un –4’3% interanual
el ritmo de reducción del desempleo en el mes de agosto, tasa significativamente
más baja a la que se venía registrando en meses anteriores.
En este contexto, la evolución de los salarios se caracteriza por presentar
tasas de crecimiento más elevadas que en 1999. La Encuesta de Salarios en la
Industria y los Servicios del INE apunta un aumento de la ganancia media por
trabajador y mes del 2’5% interanual en el segundo trimestre, tres décimas superior
a la de igual período del año anterior. En el mismo sentido, el incremento salarial
pactado en los convenios colectivos hasta el mes de junio es de 2’77%, casi
medio punto por encima del resultado en junio de 1999.
| LA DEMANDA EXTERNA HA SEGUIDO MODERANDO SU CONTRIBUCIÓN NEGATIVA AL CRECIMIENTO DE LA ECONOMÍA, MIENTRAS EL CONSUMO Y LA INVERSIÓN PRESENTAN UNA CIERTA PÉRDIDA DE IMPULSO. |
En el capítulo de precios, los resultados
reflejan la continuidad de las tensiones inflacionistas que se vienen registrando
a lo largo del último año.
De un lado, los datos de Contabilidad Nacional Trimestral de España cifran en
un 3’1% interanual el crecimiento del deflactor implícito del PIB en el segundo
trimestre, lo que supone mantener igual registro que en el primer trimestre,
superando los ritmos de aumento registrados a lo largo de 1999.
De otro, el índice de Precios al Consumo (IPC), con información disponible hasta
el mes de agosto, alcanza una tasa de variación interanual del 3’6%, la más
elevada de los últimos cuatro años, y reflejando una trayectoria de constante
aceleración.
Este fuerte crecimiento, vinculado, de un lado, a la expansión de los precios
de los productos energéticos en los mercados internacionales, y de otro, a la
evolución ascendente de los precios de los servicios, se está manifestando con
mayor intensidad que en otros países de la Zona Euro, de tal forma que si en
el mes de enero el diferencial de inflación entre España y la Zona Euro, en
términos de IPC armonizado, era de un punto porcentual (2’9% en España frente
a 1’9% en la Zona Euro), en agosto el diferencial se eleva a 1’3 puntos porcentuales.
En este contexto, y pese al tono más restrictivo dado por el Banco Central Europeo
(BCE) a su política monetaria, las condiciones monetarias y financieras
de la economía española han continuado siendo relativamente holgadas, al menos
en lo que se refiere a los tipos reales de interés, como reflejan los elevados
ritmos de crecimiento del crédito.
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En lo que respecta a la política monetaria, el Consejo de Gobierno del BCE,
después de aumentar en 50 puntos básicos los tipos de interés en la Zona Euro
en el primer trimestre, volvió a incrementarlos en abril, junio y posteriormente
el 31 de agosto, quedando el tipo de las operaciones principales de financiación
establecido en el 4’5%, 150 puntos básicos por encima del nivel con que inició
el año.
Esta elevación de los tipos de interés oficiales se ha transmitido, con desigual
intensidad, sobre las curvas de rendimientos, según plazos, y sobre los distintos
instrumentos financieros. En concreto, los tipos de interés bancarios, que probablemente
son los de mayor relevancia para las decisiones de gasto de las familias y buena
parte de las empresas, han recogido, prácticamente en su integridad, las elevaciones
de los tipos de interés oficiales. En este sentido, el tipo de interés sintético
de activo de cajas y bancos se sitúa en julio, última información disponible,
en el 6’2%, 120 puntos básicos por encima del nivel con que finalizó el año
anterior.
Pese a ello, la demanda de crédito ha mantenido fuertes tasas de crecimiento
durante la primera mitad del año, como muestra el hecho de que la financiación
a empresas y familias experimente un incremento del 16’7% interanual en junio,
no obstante con signos de desaceleración a medida que va avanzando el año.
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En lo que hace referencia a la balanza de pagos, los datos acumulados
de enero a junio muestran que las operaciones no financieras, corrientes y de
capital, se han saldado con un déficit conjunto de 845.600 millones de pesetas
(5.081’9 millones de euros), muy por encima del déficit registrado en igual
período del año anterior, que se cifró en 5.700 millones de pesetas (34’3 millones
de euros).
Este notable deterioro de las operaciones no financieras ha venido determinado,
exclusivamente, por el fuerte aumento del déficit de la balanza por cuenta corriente,
que casi triplica el saldo negativo del primer semestre de 1999, ascendiendo
a 1’36 billones de pesetas (8.199’4 millones de euros). Más concretamente, esta
posición deficitaria viene explicada por la evolución de la balanza comercial,
cuyo saldo negativo supera los 2’7 billones de pesetas (16.529 millones de euros),
un 44’8% superior al de igual período del año anterior, compensando la posición
superavitaria de la balanza de servicios.
Por su parte, la cuenta financiera, excluida la variación de reservas, registra
un saldo positivo de 1’25 billones de pesetas (7.522’5 millones de euros), que
contrasta con el balance negativo de 2’68 billones de pesetas (16.083 millones
de euros) del primer semestre de 1999.
Con todo, en el primer semestre de 2000, las reservas centrales de divisas exteriores
han disminuido en 69.600 millones de pesetas (418’6 millones de euros), por
lo que su valor a finales de junio ascendía a 6’55 billones de pesetas (39.353’8
millones de euros).
La ejecución presupuestaria del Estado, con información para los siete
primeros meses del año, se salda con un déficit de caja no financiero de 898.600
millones de pesetas (5.400 millones de euros), lo que supone un aumento del
25’2% con relación al obtenido en igual período de 1999.
Este balance negativo es fruto de un crecimiento de los pagos (5’8% interanual),
que ha superado el experimentado por los ingresos (4’5% interanual). Más en
concreto, por el lado de los gastos, cabe destacar el crecimiento experimentado
en el capítulo de transferencias corrientes (14’6% interanual), siendo las más
significativas las realizadas a la Seguridad Social y a Comunidades Autónomas
que han asumido competencias en materia de educación no universitaria. Por el
lado de los ingresos, los mayores aumentos de recaudación se han dado en imposición
indirecta, fundamentalmente IVA, mientras que los ingresos por imposición directa,
con un moderado crecimiento, reflejan el adelanto de las devoluciones por IRPF
respecto al año anterior.
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Una vez realizados los ajustes pertinentes, los siete primeros meses del año
concluyen con una capacidad de financiación (superávit en Contabilidad Nacional)
de 25.000 millones de pesetas (150 millones de euros), en contraste con el déficit
registrado en igual período del año anterior.
En este contexto de evolución de la economía española, las últimas previsiones
publicadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por el Ministerio de
Economía, prácticamente coinciden en cuanto a la estimación del ritmo de crecimiento
económico se refiere, tanto para el presente año, como para el 2001.
En este sentido, después de que el Ministerio de Economía llevase a cabo en
el mes de julio una revisión al alza del crecimiento estimado para el 2000,
hasta situarlo en el 4%, el FMI ha procedido en septiembre a elevar su estimación
anterior en cuatro décimas, quedando establecida en el 4’1%.
Con ello, el FMI, al igual que se manifestasen anteriormente la Comisión Europea
y la OCDE, estima que el crecimiento de la economía española en el presente
año va a superar el registrado en el ejercicio precedente, mientras que el Ministerio
de Economía prevé un mantenimiento.
En el mercado laboral, la economía española va a seguir avanzando en el proceso
de creación de empleo y reducción del número de desempleados, estimando los
distintos organismos que la tasa de paro se sitúe en torno al 14%, casi dos
puntos inferior a la del año anterior.
Y esta expansión de la economía en el año 2000, se produce en un contexto en
el que se están manifestando tensiones de precios, que han llevado a los distintos
organismos internacionales a revisar al alza sus previsiones iniciales de inflación.
Así, y con la salvedad del Ministerio de Economía, que mantiene un crecimiento
interanual del IPC del 2%, inferior por tanto al de 1999, el resto de organismos
apuntan tasas de inflación más elevadas que en el ejercicio precedente, oscilando
entre el 3’1% de la OCDE y el FMI, y el 2’5% de la Comisión Europea.
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PARA EL AÑO 2001, LAS PREVISIONES COINCIDEN EN SEÑALAR UN RITMO DE CRECIMIENTO EN LA ECONOMÍA MÁS MODERADO QUE EN ACTUAL |
Para el próximo año 2001, las previsiones
coinciden en señalar que el ritmo de crecimiento de la economía española va
a ser más moderado que en el actual, estimando el Ministerio de Economía, en
el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2001, una tasa del 3’6%,
ligeramente superior a la estimada por el FMI (3’5%) y la Comisión Europea (3’4%),
e inferior a la prevista por la OCDE (3’9%).
Y esta ligera ralentización del ritmo de crecimiento económico se prevé que
tenga su traslación en el mercado laboral, en una menor intensidad del proceso
de creación de empleo, y que venga acompañada, además, de una cierta contención
de los precios, registrándose tasas de inflación más moderadas que en el presente
año 2000.
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