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| En el tercer trimestre de 2000, la economía andaluza mantiene el elevado ritmo de crecimiento alcanzado en el trimestre anterior. |
Durante el tercer trimestre de 2000, la economía andaluza
registra un crecimiento real del Producto Interior Bruto a precios de mercado
cifrado en un 4’2% interanual, por encima de la media española (4’1%) y de la
Zona Euro (3’4%).
| El crecimiento de la economía andaluza se sitúa por encima del registrado a nivel nacional y en la Zona Euro. |
Este crecimiento de la economía andaluza, que supone mantener
la misma tasa registrada en el trimestre anterior, es el resultado, al igual
que ocurrió en la primera mitad del año, de la aportación positiva de los sectores
no agrarios, mientras las ramas agraria y pesquera siguen instaladas en una
fase recesiva, si bien con resultados cada vez menos negativos.
Desde el punto de vista de la demanda, los componentes internos siguen mostrando
un ritmo dinámico, aunque más moderado que en trimestres anteriores, mientras
la vertiente externa continúa reflejando los efectos de la fuerte subida del
precio del petróleo en los mercados internacionales.
El elevado ritmo de crecimiento que mantiene la economía andaluza se traslada
al mercado laboral, donde continúa el proceso de creación de empleo a tasas
elevadas, no obstante inferiores a las de trimestres precedentes, al tiempo
que se intensifica la trayectoria de reducción del número de desempleados.
Mientras, y al igual que ha ocurrido a nivel nacional, los precios y salarios
mantienen la tendencia de aceleración mostrada en la primera mitad del año.
| Desde el punto de vista de la oferta, el crecimiento descansa en la aportación positiva de los sectores no agrarios. |
Más concretamente, desde el punto de vista de la oferta
productiva, el crecimiento se sustenta nuevamente en los sectores no agrarios,
que en su conjunto presentan un aumento real del Valor Añadido Bruto a precios
básicos (VAB p.b.) del 4’5% interanual, ligeramente por debajo del trimestre
anterior; el primario, por su parte, si bien continúa registrando tasas negativas,
se inscribe en una trayectoria de recuperación.
En este sentido, el VAB p.b. generado por el sector primario vuelve a presentar,
en el tercer trimestre, un resultado negativo (-4’1% interanual), no obstante
más moderado que el de trimestres precedentes.
Esta caída del sector es generalizada en todas las ramas para las que se dispone
de información. De un lado, en el subsector agrícola, la escasez de precipitaciones
que ha caracterizado la mayor parte del año, ha condicionado el desarrollo de
los cultivos, que, en términos generales, presentan resultados dispares, destacando
los aumentos de cereales, leguminosas y olivar, y, en el lado opuesto, los descensos
en tubérculos, frutales y hortalizas. De otro, el subsector pesquero, en un
contexto caracterizado por la finalización del Tratado entre la UE y Marruecos,
continúa mostrando fuertes descensos de las capturas.
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El notable crecimiento de los sectores no agrarios se sustenta,
en buena medida, en el dinamismo de la construcción, aunque tanto ésta como
los servicios han atenuado ligeramente sus ritmos de avance. Por su parte, en
el sector industrial, prácticamente se mantiene el mismo ritmo de crecimiento
de la primera mitad del año, registrando el VAB p.b. un incremento real del
2’4% interanual, en un contexto de aumento del grado de utilización de la capacidad
productiva instalada, y de mejora de la opinión de los empresarios sobre la
marcha del sector.
El Indice de Producción Industrial de Andalucía (IPIAN), recoge este crecimiento
del sector, con una tasa del 3’6% interanual entre los meses de julio y septiembre,
que aunque inferior a la del trimestre anterior, supera el crecimiento experimentado
por el Indice de Producción Industrial en España (1’8% interanual).
Este crecimiento ligeramente desacelerado que ofrece el IPIAN, ha sido generalizado
en todos los componentes, especialmente en la producción industrial de bienes
de inversión, condicionada por la fuerte reducción de la rama de material de
transporte.
El sector de la construcción continúa destacando como el más dinámico, con una
tasa de crecimiento que casi duplica la media del sector a nivel nacional. En
términos interanuales, el VAB p.b. experimenta un incremento real del 11’2%
en el tercer trimestre, inscrito en una trayectoria de ralentización a medida
que avanza el año.
Este fuerte ritmo de crecimiento que presenta la actividad constructora en Andalucía,
debe ser vinculado a la ejecución del elevado volumen de obra civil licitada
en 1999, y al dinamismo que todavía muestra la actividad residencial, que, no
obstante, empieza a dar señales de un menor crecimiento, en un contexto de trayectoria
ascendente de los tipos de interés.
En igual sentido, el sector servicios presenta una tendencia de ligera desaceleración
del ritmo de crecimiento, en cualquier caso manteniendo tasas superiores a las
que presenta el sector a nivel nacional. En concreto, el VAB p.b. generado por
los servicios experimenta un incremento real del 4%
interanual en Andalucía, frente al 3’6% del conjunto nacional.
Entre las distintas ramas que integran el sector, los indicadores reflejan,
dentro del dinamismo que les caracteriza, una cierta pérdida de ritmo en actividades
de significativo peso en su estructura interna, como son las turísticas, comerciales
y de transportes, y un perfil acelerado en las actividades inmobiliarias, financieras
y de servicios empresariales.
| Los componentes internos de la demanda siguen mostrando un ritmo dinámico, aunque más moderado que en trimestres anteriores. |
Desde el punto de vista de la demanda agregada, los
datos disponibles del tercer trimestre vienen a corroborar las tendencias apuntadas
en el trimestre anterior, de moderación del ritmo de crecimiento de la demanda
interna, tanto consumo como inversión. Junto a ello, en la vertiente externa
se mantiene la trayectoria de desaceleración del ritmo de crecimiento de los
intercambios con el extranjero, si bien aún con tasas muy elevadas en las importaciones,
debido al fuerte ascenso del precio del petróleo.
En relación al consumo, prácticamente todos los indicadores ofrecen en los meses
de verano crecimientos positivos y relativamente elevados, aunque en la mayoría
se observa una ralentización respecto a los meses anteriores.
El gasto medio por persona en Andalucía, que recoge la Encuesta Continua de
Presupuestos Familiares, muestra un crecimiento en el tercer trimestre del 1’8%
interanual, por debajo del fuerte ritmo de aumento de trimestres precedentes.
Este moderado incremento del gasto, más elevado en el realizado en alimentos
(4’8% interanual) que en el resto de gastos (1%), es el resultado de una desaceleración
de todos los componentes.
En particular, el gasto en bienes duraderos ha desacelerado significativamente
su ritmo de crecimiento, como pone de manifiesto la matriculación de turismos,
que comienza a mostrar signos de agotamiento en los meses de verano, con un
crecimiento interanual prácticamente nulo tras la expansiva evolución que había
venido siguiendo en los últimos ejercicios.
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Asimismo, las ventas del comercio están recogiendo esta situación coyuntural
del consumo, ya que el índice de ventas en grandes superficies atenúa su ritmo
de aumento, con un crecimiento entre los meses de julio y septiembre del 3’6%
interanual.
En lo que respecta a la inversión, los indicadores parciales también ponen de
manifiesto que este componente de la demanda continúa creciendo a buen ritmo,
aunque con un tono también desacelerado.
Diferenciando por componentes, esta ralentización parece afectar en mayor medida
a la inversión en bienes de equipo que a la destinada a construcción, actividad
productiva que presenta un ritmo de crecimiento muy dinámico, como reflejan
los datos de Valor Añadido Bruto generado.
Indicativo del moderado crecimiento de la inversión en bienes de equipo, es
el ligero descenso (-0’4% interanual) de la producción industrial de este tipo
de bienes, que parece estar compensándose, no obstante, con un incremento de
las compras de estos bienes al extranjero (9’8% interanual entre julio y agosto).
En cuanto a la vertiente externa de la demanda, la información de intercambios
comerciales con el extranjero en el tercer trimestre, referida a los meses de
julio y agosto, pone de manifiesto una ralentización del ritmo de crecimiento
tanto de las exportaciones como de las importaciones, no obstante estas últimas
aún con tasas muy elevadas, y superiores a las de las ventas.
Las importaciones aumentan un 33% interanual en este período, afectadas, especialmente,
por la subida del precio del petróleo y el debilitamiento del euro frente al
dólar, moneda en la que se efectúa los pagos de este producto.
Frente a ello, las exportaciones se incrementan un 4’7% interanual, prácticamente
la mitad que en el segundo trimestre. Destacan, en cualquier caso, las elevadas
tasas de crecimiento de las dirigidas a países de la OCDE, y más específicamente
de la UE, en un contexto de mejora de la competitividad precio de Andalucía,
favorecida por la caída del tipo de cambio efectivo nominal del euro, y el menor
incremento relativo de los precios andaluces respecto a algunos países de la
UE con los que se mantienen fuertes vínculos comerciales.
| El dinamismo de la economía andaluza se traslada en un nuevo aumento del tejido empresarial, y en la continuidad del proceso de creación de empresas. |
El dinamismo que ha mostrado la economía andaluza
en el tercer trimestre del año 2000, ha permitido, de un lado, un aumento del
tejido empresarial, y de otro, la continuidad del proceso de creación de empleo
a tasas elevadas.
Según la estadística de Sociedades Mercantiles del INE, el número de empresas
creadas en Andalucía en términos netos, es decir, considerando las que se crean
y las que se disuelven, ha aumentado en el tercer trimestre un 17% interanual,
muy por encima del 5% de media nacional.
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En el mercado laboral, los resultados de la Encuesta de
Población Activa (EPA), reflejan que en el tercer trimestre se mantiene el proceso
de creación de empleo a tasas elevadas, si bien inferiores a las de trimestres
precedentes, lo que unido a una ligera desaceleración del ritmo de incorporación
de activos, favorece que el descenso del número de parados se haya intensificado.
Concretamente, la EPA cifra en un 3’9% interanual el crecimiento
de la población ocupada andaluza en el tercer trimestre, inferior al registrado
en la primera mitad del año, y al incremento medio de la ocupación a nivel nacional
(4’8% interanual). Esta desaceleración que manifiestan los datos de la EPA no
se corresponde, en cambio, con la evolución del empleo que se desprende de las
cifras de trabajadores afiliados a la Seguridad Social en situación de alta
laboral, que en el mes de septiembre presenta un crecimiento interanual del
5’6%, igual que la media nacional, y superior al de meses anteriores.
Entre los rasgos característicos del empleo generado en este período en Andalucía,
cabe resaltar que, prácticamente al igual que en los trimestres precedentes,
el aumento de la ocupación se centra exclusivamente, de un lado, en los sectores
no agrarios, muy especialmente en los servicios, y de otro, en el colectivo
de asalariados, sobre todo con contrato indefinido. Por otra parte, destaca
la mayor intensidad del ritmo de crecimiento del empleo en dos colectivos tradicionalmente
desfavorecidos, como son el femenino y juvenil, así como el dinamismo que se
observa en los grupos con superiores niveles de formación.
Este crecimiento del empleo ha venido acompañado de un aumento de la población
activa cifrado en un 1’3% interanual, por debajo del registrado en el trimestre
anterior, y en el conjunto nacional (2’7% interanual).
De esta forma, el superior ritmo de creación de empleo respecto a la incorporación
de activos, determina que el número de parados presente una caída del 5’9% interanual,
de mayor intensidad que en el trimestre anterior, y que sitúa la tasa de paro
en el tercer trimestre en su nivel más bajo, para ese mismo período, desde 1983.
Mientras, los datos de paro registrado en las oficinas del INEM, con información
disponible hasta el mes de noviembre, reflejan una desaceleración del ritmo
de descenso del desempleo en Andalucía a medida que avanza el año, hasta registrar
una variación interanual del 1’1% en dicho mes.
La favorable evolución que presenta el mercado laboral andaluz en el presente
año, se refleja en el ámbito de las relaciones laborales, destacando la reducción
que hasta el mes de septiembre registran las cifras de regulación de empleo,
con un descenso del 20’6% interanual del número de trabajadores afectados por
los mismos, más intenso que a nivel nacional.
De otro lado, en el capítulo de precios, tanto los deflactores de la producción
como los de demanda señalan que, en un entorno marcado por las tensiones ejercidas
por la cotización ascendente del petróleo en los mercados internacionales y
su traslación a los precios de otros bienes y servicios, la inflación en Andalucía
muestra una trayectoria alcista, en sintonía con la evolución que se observa
a nivel nacional y en el conjunto de países más desarrollados.
El Indice de Precios al Consumo (IPC) en Andalucía, después de cerrar el tercer
trimestre del año con un crecimiento interanual del 3’5%, superior al de meses
precedentes, se acelera de nuevo en los meses posteriores, hasta alcanzar en
noviembre, última información disponible, una tasa del 3’9% interanual. Este
crecimiento, el más elevado desde mayo de 1996, es inferior en cualquier caso
al registrado a nivel nacional (4’1% interanual), lo que refleja, como viene
ocurriendo de manera ininterrumpida en los últimos cuatro años, que las tensiones
en los precios de consumo siguen siendo menores en Andalucía que a nivel nacional.
En lo que respecta a la evolución de los salarios, los datos del Ministerio
de Trabajo y Asuntos Sociales cifran en un 3’49% interanual el incremento salarial
pactado en los convenios colectivos registrados en Andalucía hasta el mes de
octubre, última información disponible, por encima del incremento medio en España
(2’96%), y del que se registraba en el mismo período del año anterior (2’35%).
Con todo, este incremento salarial es inferior a la tasa de inflación, lo que
determina un descenso del poder adquisitivo de los salarios en Andalucía, circunstancia
que a nivel nacional ya se venía produciendo desde mediados del año anterior.
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Ante este dinamismo mostrado por la economía
andaluza en los meses transcurridos del presente año, las previsiones de la
Consejería de Economía y Hacienda apuntan que el 2000 se cierre con un crecimiento
real del PIB p.m. del 4’3% en el conjunto del año, por encima del crecimiento
medio de la economía española (4%, según el Ministerio de Economía), y de la
Zona Euro (3’5%, según la Comisión Europea).
Y este proceso de convergencia real con las economías de referencia se prevé
que continúe el próximo año, de forma que, en un contexto de desaceleración
económica internacional, especialmente en el área industrializada, se espera
que la economía andaluza alcance un crecimiento real del PIB p.m. del 3’8% en
2001, frente al 3’6% en la economía española, y el 3’5% en la Zona Euro, que
respectivamente prevén los organismos citados anteriormente.
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