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| En el tercer trimestre de 2000, la economía internacional continúa creceiendo a buen ritmo aunque con claros indicios de desaceleración en las economías industrializadas |
La economía internacional sigue mostrando
en el tercer trimestre de 2000 un crecimiento elevado, aunque, según manifiestan
las principales economías industrializadas, de menor intensidad que el registrado
en
la primera parte del año.
La actividad económica en el entorno exterior de la Unión Económica y Monetaria
sigue protagonizado por un intenso crecimiento de la economía norteamericana
aunque con claros indicios de desaceleración, y por un dubitativo comportamiento
de la economía japonesa que, a pesar de confirmar su salida de la recesión,
no da señales evidentes de una recuperación sólida.
Por su parte los países que componen la Zona Euro han seguido creciendo a un
ritmo elevado en el tercer trimestre de 2000, aunque inferior también al de
meses anteriores.
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En este contexto, el aspecto más negativo del panorama internacional es el relativo a los precios que, condicionados por la ascendente cotización del petróleo, ha producido un empeoramiento de las perspectivas de inflación y un consiguiente endurecimiento de las condiciones monetarias.
Un análisis más detallado de la economía
de Estados Unidos pone de manifiesto que continúa caracterizándose por un notable
dinamismo, aunque en el tercer trimestre comienza a dar síntomas de desaceleración,
ya que el ritmo de crecimiento del PIB se ha situado en el 5,3% interanual,
por debajo del 6,1% del segundo trimestre del año. Tanto los indicadores de
demanda como de oferta y de empleo, ponen de manifiesto esta inflexión en el
ritmo de crecimiento de la economía norteamericana. La demanda interna experimentó
un crecimiento interanual del 5,8% frente al 6,8% del trimestre anterior, desaceleración
que es debida al menor crecimiento de la inversión, sobre todo la residencial,
ya que el consumo ha seguido aumentando a un ritmo sostenido.
Por su parte, los indicadores de la oferta productiva siguen también esta tónica
de menor crecimiento, alcanzando el índice de producción industrial en el tercer
trimestre una variación interanual del 5,9%, ligeramente inferior al 6,2% del
trimestre anterior.
Consecuentemente, y aunque el mercado de trabajo continúa mostrándose dinámico,
el ritmo de creación de empleo se ha ralentizado en los meses de verano, creciendo
a un ritmo del 1,1% , lo que ha permitido mantener la tasa de paro en septiembre
en el 4%, nivel históricamente reducido.
Los indicadores de inflación, por su parte, no parecen reflejar fuertes tensiones
ni empeoramiento a lo largo del tercer trimestre. El índice de precios al consumo
se ha moderado situándose en septiembre en el 3,5% interanual, frente al 3,7%
registrado en junio.
En cuanto al saldo exterior de Estados Unidos, su balanza comercial arrojó en
el tercer trimestre un déficit muy superior al registrado en el mismo período
del año anterior y superior también al del trimestre precedente, lo que pone
de manifiesto un empeoramiento que viene explicado, entre otros factores, por
la subida del precio del petróleo.
Japón continúa dando muestras de recuperación aunque todavía de forma débil.
El crecimiento del PIB en el tercer trimestre ha sido tres décimas superior
al del trimestre precedente, situándose en el 1,4% interanual. Este crecimiento
se sustenta, sobre todo, en el aumento de las exportaciones que a pesar del
efecto negativo producido por la apreciación del yen, se están beneficiando
de la favorable evolución económica de los principales socios comerciales de
Japón. Mientras, la demanda interna evoluciona de manera muy moderada condicionada
por la atonía del consumo.
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Esta evolución del consumo hay que relacionarla, entre otros factores, con la
negativa evolución del mercado de trabajo que sigue destruyendo empleo en el
tercer trimestre y que ha situado la tasa de paro en un nivel históricamente
elevado para este país (4,7%).
En cuanto a los precios, la economía nipona continúa inmersa en un proceso deflacionista,
como pone de manifiesto el descenso de un 0,8% interanual en el tercer trimestre
de los precios de consumo; sin embargo, se ha iniciado una tendencia al alza
en los precios al por mayor, debido fundamentalmente al incremento de los precios
de la energía en los mercados internacionales, que puede estar anticipando un
cambio de tendencia de la inflación hacia valores positivos.
La Zona Euro mantiene en el tercer trimestre la continuidad de la actual fase
de crecimiento, que no obstante, parece haber iniciado una senda de moderación.
La tasa interanual de crecimiento del PIB alcanzó en el segundo trimestre un
3,7%, habiendo descendido hasta el 3,4% en el tercero. Además, esta desaceleración
se está produciendo en la mayoría de los países que componen la Zona, para los
que se dispone de información. Por el lado de la demanda, el tercer trimestre
pone de manifiesto el mantenimiento de un ritmo de crecimiento del gasto elevado,
sobre todo favorecida por la disminución del desempleo y el reducido nivel de
los tipos reales de interés; factores que pueden estar compensando las pérdidas
de poder adquisitivo derivadas de la aceleración de la inflación y del deterioro
de la relación real de intercambio. En este sentido, el tercer trimestre se
ha cerrado con una variación anual del 3,4% de la demanda interna, tres décimas
por encima del dato correspondiente al segundo trimestre.
| El empeoramiento de las perspectivas de inflación sigue siendo patente sobre todo en la Zona Euro. |
El crecimiento más moderado que han registrado los países de la Zona Euro no ha impedido que el mercado de trabajo siga evolucionando de manera favorable ya que la tasa de paro ha disminuido hasta el 9% en el mes de septiembre, es decir, dos décimas menos que como se cerró el segundo trimestre.
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De otro lado, la inflación continúa reflejando en el tercer trimestre la subida de los precios del petróleo y la depreciación del euro. En septiembre, la tasa de inflación, medida por la variación interanual del IPC armonizado se situó en el 2,8%, acelerándose esta tasa hasta el 2,9% en el mes de noviembre, último dato conocido. El incremento de los precios energéticos ha sido el principal motor del incremento del IPC, pero también se han producido aumentos elevados de precios en alimentos elaborados, bienes industriales no energéticos y algunos servicios.
Por países, las mayores tasas de inflación
en noviembre se han registrado en Irlanda (6%), Luxemburgo (4,5%) y España (4,1%),
mientras que las menores corresponden a Francia (2,2%), Austria (2,3%) y Alemania
(2,6%). Estos datos ponen de manifiesto que a lo largo del año se han ido aumentando
las disparidades de precios entre los distintos países ya que la diferencia
entre el país más inflacionista y el menos se sitúa en 3,8 puntos porcentuales,
cuando a principios de año estaba en 2,8 puntos.
En el comercio exterior, se producen en el tercer trimestre mejoras en la balanza
comercial respecto al trimestre anterior debido fundamentalmente a la ganancia
de competitividad por la debilidad del euro; sin embargo, en relación al mismo
período del año anterior, aunque el saldo sigue siendo superavitario, se produce
un empeoramiento significativo que viene explicado por el deterioro de la relación
real de intercambio debido al encarecimiento del precio del petróleo.
Si se considera la totalidad de la Unión Europea, la evolución en el tercer
trimestre es bastante similar a la de la Zona Euro, caracterizándose por una
moderación en la tasa de crecimiento del PIB, que se sitúa también en el 3,4%
, una leve disminución de la tasa de paro hasta el 8,3%, y una aceleración de
la tasa de inflación que, no obstante, está ligeramente por debajo de la Zona
Euro (2,6% en noviembre).
| Las presiones inflacionistas y la debilidad del euro han condicionado una política monetaria más restrictiva en la Zona Euro caracterizada por subidas en los tipos de interés. |
En el tercer trimestre los mercados financieros internacionales se han visto condicionados por la continuidad de la política monetaria restrictiva que la mayoría de las economías industrializadas han ido aplicando a lo largo del año. En este sentido, EEUU ha experimentado una tendencia de subidas de tipos de interés a lo largo del año, quedando situado en mayo en el 6,5% y manteniéndose invariable desde ese momento.
Por su parte, el Banco de Japón decidió en agosto, por primera vez en los últimos cinco años, aumentar el tipo de interés desde el 0,1% hasta el 0,25%, lo que pone de manifiesto un cambio de tendencia en la política monetaria nipona. En lo que respecta a la Zona Euro, en un contexto internacional caracterizado por las presiones inflacionistas y la debilidad del euro, el BCE también continúa desarrollando en el tercer trimestre una política monetaria restrictiva. Si el precio oficial del dinero se situaba en marzo en el 3,5%, en junio en el 4,25%, a finales de agosto se practicó una nueva subida hasta el 4,5%, para posteriormente subirlos hasta el 4,75% a primeros de octubre.
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En cuanto a los mercados de divisas, la
nota principal a destacar es la debilidad del euro, a pesar de las intervenciones
del BCE a favor de la moneda europea experimentadas en el tercer trimestre.
El euro ha seguido alcanzando mínimos históricos respecto al yen y al dólar,
debido fundamentalmente a la fortaleza de la economía estadounidense. Sin embargo,
la disminución del diferencial de crecimiento de las economías de la Zona Euro
y EEUU, y el acortamiento de los diferenciales de tipos de interés, es probable
que ayude a fortalecer al euro en los próximos meses, como de hecho ya se está
poniendo de manifiesto en el último trimestre del año.
En definitiva, en el año 2000, la economía internacional está consolidando la
recuperación iniciada en el ejercicio anterior, una vez superados los negativos
efectos de la crisis financiera y cambiaria de 1997 y 1998. No obstante, la
información relativa a la segunda mitad del año, sobre todo la de los países
más industrializados, parece anticipar que se va a entrar en una etapa de crecimiento
más moderada.
| Se está produciendo una mayor convergencia de los ritmos de crecimiento de EE.UU, Zona Euro y Japón. |
En este sentido, aunque las perspectivas
continúan siendo positivas, lo son algo menos que las que los principales organismos
internacionales pronosticaban en primavera. El FMI prevé una desaceleración
en el crecimiento de la economía mundial que se situará en el 4,2% en el 2001,
frente al 4,7% de 2000; desaceleración que se hace más patente para los países
en transición y países industrializados en general, puesto que para los países
en desarrollo se prevé un práctico mantenimiento del crecimiento a un ritmo
del 5,7% anual.
Para los países industrializados, tanto el FMI como la OCDE prevén una disminución
del crecimiento en un punto, hasta situarse en el 2001 en el 3,2% y 3,3% respectivamente.
La desaceleración será importante en la mayoría de países industrializados con
la excepción de Japón que continuará con la incipiente recuperación iniciada
en el año 2000. EEUU pasará de crecer un 5,2% en el 2000 a un 3,5% en el 2001,
según la OCDE. Por su parte, la disminución será de menor intensidad en los
países europeos y en concreto en la Zona Euro. Con este panorama, el año 2001,
según las previsiones de la OCDE, se caracterizará por una mayor convergencia
en las tasas de crecimiento de EEUU, Zona Euro y Japón.
De otro lado, las perspectivas para los países de la Unión Europea y la Zona
Euro son especialmente optimistas, estimando los distintos organismos que en
el año 2000 se va a producir una importante reactivación. Así, la Comisión Europea
estima un crecimiento del PIB del 3’4% en el año 2000, tanto para la Unión Europea
como para la Zona Euro.
Los precios, por su parte, van a continuar afectados por ciertas tensiones inflacionistas, con significativos repuntes en Estados Unidos y la Unión Europea.
El mercado de trabajo, sin embargo, se va a beneficiar del mayor ritmo de actividad económica, y aunque la capacidad de creación de empleo del conjunto de países industrializados va a seguir siendo moderada (1’2%), la tasa de paro va a continuar descendiendo hasta situarse en el 6% en el 2000, según el FMI, frente al 6’4% de 1999.
| Para el año 2001, la OCDE estima una desaceleración del crecimiento en EEUU y en menor medida en la Zona Euro, mientras que Japón continúa con su incipiente recuperación |
En cuanto al mercado de trabajo, a pesar
de la ralentización del crecimiento, se prevé una disminución de las tasas de
paro de los países industrializados que será mayor en los países de la UE. También
en Japón disminuirá, aunque de forma muy leve hasta situarse en el 4,6% en el
2001, según la OCDE; por el contrario, en EEUU se espera un aumento de dos décimas
hasta el 4,2%.
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En relación a los precios, en el contexto de la presión de los precios del petróleo,
el año 2000, ha supuesto una aceleración de la inflación en los países industrializados,
y de forma más acusada en la eurozona que en EEUU; Japón, en cambio, por su
peculiar situación económica, se exceptúa de esta tendencia. Para el año 2001,
la OCDE prevé un crecimiento de los precios en Japón, frente a la deflación
del año anterior, una ligera aceleración en la Zona Euro y una desaceleración
significativa en EEUU. Hay que destacar que las estimaciones de la OCDE, en
materia de precios para la Zona Euro, discrepan de las realizadas por el FMI,
ya que este último organismo estima para el 2001 una desaceleración de precios
en
dicha zona.
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