| En el tercer trimestre, la economía española
modera ligeramente el ritmo de crecimiento que había mantenido a
lo largo de la primera mitad. |
Durante el tercer trimestre de 2000, la economía
española ha moderado ligeramente el ritmo de crecimiento que había mantenido
a lo largo de la primera mitad del año. Según los datos de la Contabilidad Nacional
Trimestral del INE, el Producto Interior Bruto a precios de mercado (PIB p.m.),
registra un incremento real, en términos de ciclo-tendencia, cifrado en un 4’1%
interanual, una décima inferior al de los dos trimestres precedentes.
Esta ligera desaceleración del ritmo de crecimiento viene determinada, desde
el punto de vista de la demanda, por la pérdida de impulso registrada por los
componentes internos, especialmente el consumo final de los hogares; desde el
punto de vista de la oferta, los sectores no agrarios en su conjunto muestran
una cierta ralentización, mientras en el primario, que continúa instalado en
una trayectoria de recesión, se observan síntomas de recuperación.
Este resultado ha tenido su reflejo en el mercado laboral, donde se asiste a
una ligera moderación tanto del ritmo de creación de empleo como de incorporación
de nuevos activos. Todo ello, en un contexto en el que continúa destacando como
nota más desfavorable, la trayectoria ascendente que mantienen los precios.
El análisis del cuadro macroeconómico desde la óptica de la oferta, refleja
que las ramas agraria y pesquera continúan instaladas en una fase depresiva,
con un descenso real del VAB del –0’4% interanual, en cualquier caso más moderado
que en los trimestres anteriores.
| Desde la perspectiva de la oferta, los sectores no
agrarios muestran una cierta ralentización, mientras el primario
presenta síntomas de mejoría en su trayectoria recesiva. |
Por su parte, los sectores no agrarios, presentan
en su conjunto un ritmo de crecimiento del 4’3% interanual, una décima por debajo
del resultado del trimestre anterior.
Entre éstos, destaca por su mayor dinamismo las ramas energéticas, que experimentan
una notable expansión de la actividad, en contraste con la evolución mostrada
por el resto de ramas industriales. Con todo, el sector industrial en su conjunto
experimenta un crecimiento real del VAB del 5’5%
interanual, lo que supone una ligera desaceleración respecto al resultado del
trimestre anterior (5’6% interanual).
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De otro lado, en el tercer trimestre se asiste a un nuevo impulso de la actividad
constructora, que experimenta un crecimiento real del 6’6%, tres décimas más
elevado que en el segundo trimestre. Esta expansión del sector debe ser vinculada
al dinamismo de las obras en infraestructura, que compensa el perfil desacelerado
de la edificación, tanto residencial como no residencial.
Finalmente, los servicios, con un crecimiento real cifrado en un 3’6% interanual,
continúan dando muestras de ralentización, como viene ocurriendo desde principios
de año, esencialmente en los servicios
de mercado.
Desde el punto de vista de la demanda, la desaceleración del crecimiento económico
viene explicada por la contención de la demanda interna, que pasa de tener una
aportación de 4’5 puntos porcentuales al crecimiento global del PIB en el segundo
trimestre, a 4’2 puntos en el tercero.
| Desde el punto de vista de la demanda, destaca la
pérdida de impulso de los componentes internos, especialmente del
consumo final de los hogares. |
Este comportamiento se debe, fundamentalmente,
a la notable ralentización del gasto en consumo, cuyo crecimiento se cifra en
un 3’6%, cuatro décimas inferior al registrado en el trimestre anterior. Más
concretamente, es el gasto en consumo final de los hogares el que se ha visto
más afectado, pasando de crecer a un ritmo del 4’6% en el segundo trimestre,
a un 4% en el tercero, lo que debe estar recogiendo el efecto que ha tenido
la subida de tipos de interés y de los precios en las decisiones de gasto.
Junto a ello, la inversión mantiene el perfil
desacelerado que viene registrando desde principios del año anterior, debido,
básicamente, a la pérdida de impulso de la destinada a bienes de equipo, mientras
que, en el lado opuesto, la inversión en construcción experimenta un cierto
repunte.
Por lo que se refiere a la vertiente externa de la demanda, en el tercer trimestre
del año ha continuado el proceso de recuperación de las exportaciones y de pérdida
de dinamismo de las importaciones, lo que determina, que si bien la aportación
al crecimiento global del PIB sigue siendo negativa, se haya reducido hasta
cifrarse en –0’1 puntos, dos décimas menos que en el segundo trimestre.
En el mercado laboral, los resultados reflejan
que en el tercer trimestre se asiste a una ligera ralentización del ritmo de
creación de empleo. Según la Contabilidad Nacional Trimestral, el empleo, en
términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, aumenta un 3’3%
interanual, una décima menos que en el trimestre anterior.
| En el mercado laboral se asiste a una ligera moderación
tanto del ritmo de creación de empleo como de incorporación
de nuevos activos |
En igual sentido se manifiesta la Encuesta de Población Activa
(EPA), que cifra en un 4’8% interanual el aumento de la población ocupada, una
décima inferior al del segundo trimestre. Como características más relevantes,
cabe mencionar que el proceso de creación de empleo se sigue concentrando, exclusivamente,
en los sectores no agrarios, y afecta con mayor intensidad al colectivo femenino,
y al de asalariados con contrato indefinido.
Junto a ello, el ritmo de incorporación de activos se cifra en un 2’7% interanual,
dos décimas por debajo del alcanzado en el trimestre precedente, lo que determina
que la reducción del desempleo se haya intensificado hasta registrar una tasa
del 8’8% interanual. Con todo, la tasa de paro se sitúa en el 13’7%, 1’7 puntos
porcentuales por debajo de la que se registraba en igual período del año anterior,
y la más baja desde 1981.
Más moderada es la reducción del desempleo que se desprende de los datos del
INEM, que con información disponible hasta el mes de noviembre, apunta un descenso
del número de parados del 4’1% interanual.
Es en este contexto en el que se enmarca la trayectoria de evolución de los
salarios, que se caracterizan por presentar tasas de crecimiento más elevadas
que en 1999. Según la Encuesta de Salarios en la Industria y los Servicios del
INE, la ganancia media por trabajador y mes alcanza un crecimiento interanual
del 2’4% en el tercer trimestre, casi dos décimas superior a la de igual período
del año anterior. Más elevado aún es el incremento salarial que se desprende
de los convenios colectivos registrados, estadística que incluye datos de todos
los sectores, y que se cifra en un 2’96% hasta el mes de octubre, 0’6 puntos
por encima del resultado en el mismo mes de 1999.
En el capítulo de precios, las tensiones inflacionistas que se han venido registrando
en la primera mitad del año, se intensifican en los últimos meses. El Indice
de Precios al Consumo (IPC), alcanza en noviembre, última información disponible,
una tasa de variación interanual del 4’1%, la más elevada de los últimos cinco
años, y que supera en 1’4 puntos porcentuales la registrada en igual mes del
año anterior.
| Las tensiones inflacionistas se intensifican en los
últimos meses, hasta alcanzar el IPC en noviembre la tasa más
elevada de los últimos cinco años. |
Este fuerte crecimiento viene vinculado, en gran medida,
a la expansión de los precios de los productos energéticos en los mercados internacionales,
siendo el componente más inflacionista, el IPC de transportes, con una tasa
del 6’7% interanual, más de dos puntos superior a la registrada en igual mes
de 1999.
En cualquier caso, estas tensiones se están manifestando con mayor intensidad
que en otros países de la Zona Euro, donde por término medio el IPC de transporte
experimenta una variación interanual del 5’3%. De esta forma, si en el mes de
enero el diferencial de inflación entre España y la Zona Euro, en términos de
IPC armonizado, era de un punto porcentual (2’9% en España frente a 1’9% en
la Zona Euro), en noviembre el diferencial se cifra en 1’2 puntos porcentuales.
En este contexto de crecimiento económico y aumento de los riesgos inflacionistas,
las condiciones monetarias y financieras de la economía española vienen marcadas
por el tono más estricto que ha ido adquiriendo la política monetaria instrumentada
por el Banco Central Europeo (BCE).
En concreto, el Consejo de Gobierno del BCE, tras las subidas experimentadas
en la primera mitad del año, decidió nuevamente dos aumentos del tipo de interés
de referencia de 25 puntos básicos cada uno, en los meses de agosto y octubre,
hasta quedar situado en el 4’75%, 175 puntos básicos por encima del nivel con
que inició el año.
Esta trayectoria ascendente de los tipos de interés oficiales en la Zona Euro,
se ha transmitido sobre los tipos de interés bancarios aplicados en los mercados
financieros nacionales. En este sentido, el tipo de interés sintético de activo
de cajas y bancos se sitúa en octubre, última información
disponible, en el 6’3% y 6’5%, respectivamente, en torno a 150 puntos básicos
por encima del nivel que presentaban en el mismo mes del año anterior.
Estas subidas han tenido su traslación en una ligera ralentización del ritmo
de crecimiento de la demanda de crédito por parte del sector privado, que en
cualquier caso aún muestra tasas elevadas. La financiación a empresas no financieras,
familias e Instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares, experimenta
en su conjunto un incremento del 17’2% interanual en septiembre, que si bien
similar al que se registraba al finalizar el segundo trimestre, es inferior
a los ritmos cercanos al 20% alcanzados en el mismo período del año anterior.
En lo que hace referencia a la balanza de pagos, con información disponible
hasta el mes de septiembre, los datos reflejan que las operaciones no financieras,
corrientes y de capital, se saldan con un déficit conjunto de 1’44 billones
de pesetas (8.631’4 millones de euros), muy por encima del déficit registrado
en igual período del año anterior, que se cifró en 249.163 millones de pesetas
(1.497’5 millones de euros).
Esta desfavorable evolución de las operaciones no financieras ha venido determinada,
exclusivamente, por el fuerte aumento del déficit de la balanza por cuenta corriente,
que asciende a 2’13 billones de pesetas (12.804 millones de euros), 2’4 veces
superior al del mismo período de 1999. Posición deficitaria ésta, que viene
explicada, básicamente, por el crecimiento del déficit comercial (36’2% interanual),
en contraste con la mejora en la posición de tradicional superávit que presenta
la balanza de servicios.
Por su parte, la cuenta financiera, excluida la variación de reservas, registra
unas entradas netas por importe de 1’95 billones de pesetas (11.698’4 millones
de euros), frente a las salidas netas de 2’56 billones de pesetas (15.411’9
millones de euros) de igual período de 1999. Entre los flujos acumulados de
entradas, es de destacar las inversiones directas del exterior en España, que
casi triplican las registradas en el período enero-septiembre del año anterior.
En lo que hace referencia a la ejecución presupuestaria del Estado, al cierre
del mes de octubre se contabiliza un superávit en términos de Contabilidad Nacional,
que representa el 0’8% del PIB, frente al 0’3% del PIB que se registraba en
el mismo período del año anterior.
Este resultado, es fruto de la significativa disminución del déficit de caja
no financiero, que se cifra en 44’8 millones de pesetas (269.253 euros) en el
período enero-octubre, un 51’4% inferior al registrado en el mismo período de
1999, consecuencia de un menor aumento relativo de los pagos (5’3% interanual),
respecto a los ingresos (5’7% interanual).
Desde el punto de vista de los ingresos, destaca el aumento de la recaudación
impositiva, especialmente la imposición indirecta; por el lado de los gastos,
la contención se manifiesta en el retroceso de todos los capítulos, excepto
el de transferencias corrientes, siendo las más significativas las realizadas
a la Seguridad Social y a Comunidades Autónomas que han asumido competencias
en materia de educación no universitaria.
Ante esta evolución de la economía española, las previsiones de cierre del ejercicio
2000, realizadas por los distintos organismos internacionales, y por el Ministerio
de Economía, prácticamente coinciden en cuanto a la estimación del ritmo de
crecimiento económico se refiere, tanto para el presente año, como para el 2001.
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| Para el año 2001, las previsiones coinciden
en señalar que el crecimiento de la economía española
va a ser más moderado que en el ejercicio actual. |
En este sentido, las últimas estimaciones publicadas en el mes de noviembre
por la OCDE y la Comisión Europea, sitúan el ritmo de crecimiento de la economía
española en el presente año, al igual que hiciese anteriormente el Fondo Monetario
Internacional (FMI), en el 4’1%, una décima por encima del incremento estimado
por el Ministerio de Economía.
De esta forma, y a excepción del Ministerio de Economía que prevé un mantenimiento
del mismo ritmo de crecimiento registrado en 1999, el resto de estimaciones
señalan una ligera aceleración de la economía española, favorecida por una cierta
mejoría de los intercambios con el extranjero.
En el mercado laboral, sin embargo, se prevé que el proceso de creación de empleo
continúe a tasas más moderadas que en el ejercicio anterior, continuando, en
cualquier caso, la trayectoria de reducción del número de desempleados, coincidiendo
los distintos organismos en que la tasa de paro se sitúe en torno al 14%, casi
dos puntos inferior a la del año anterior.
Todo ello, en un contexto en el que tensiones de precios se profundizan, llevando
a los distintos organismos internacionales a revisar al alza sus previsiones
iniciales de inflación, que oscilan entre el 3’1% del FMI, y el 3’4% de la Comisión
Europea y la OCDE.
Para el próximo año 2001, las previsiones coinciden en señalar que el ritmo
de crecimiento de la economía española va a ser más moderado que en el ejercicio
actual, estimando el Ministerio de Economía una tasa del 3’6%, ligeramente superior
a la prevista por el FMI, la Comisión Europea, y la OCDE (3’5% en todos los
casos).
Esta ligera ralentización del ritmo de crecimiento económico se prevé que se
traslade, de un lado, al mercado laboral, donde se espera una menor intensidad
del proceso de creación de empleo, y de otro, en una cierta contención de los
precios, registrándose tasas de inflación más moderadas que en el presente año
2000.


