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| LA ECONOMIA ESPAÑOLA ALCANZA UN RITMO DE CRECIMIENTO REAL DEL 4.1 % EN 2000, CON UN PERFIL DE LIGERA DESACELERACION EN LA SEGUNDA MITAD DEL AÑO |
Según la Contabilidad Nacional Trimestral del INE, durante el cuarto trimestre de 2000, la economía española ha registrado un crecimiento real del Producto Interior Bruto a precios de mercado (PIB p.m.) del 38% interanual. Dicha cifra muestra un cierto perfil de desaceleración que ya se puso de manifiesto en el trimestre anterior. No obstante lo anterior, con este resultado, el ritmo de crecimiento de la economía española en el conjunto del año se cifra en un 41%, ligeramente superior al alcanzado en el ejercicio precedente (4%).
| DURANTE EL CUARTO TRIMESTRE, EL PIB AUMENTA EN TERMINOS REALES UN 3.8 % INTERANUAL, TRES DECIMAS POR DEBAJO DEL RESULTADO DEL TRIMESTRE ANTERIOR |
La moderada desaceleración del crecimiento económico en el último trimestre del año viene determinada, desde el punto de vista de la demanda, por la pérdida del fuerte dinamismo que caracterizaba a los componentes internos, cuya contribución al crecimiento global del PIB se cifra en 33 puntos porcentuales, 05 puntos menos que en el tercer trimestre. En el lado opuesto, la demanda externa vuelve a tener una aportación positiva, por segundo trimestre consecutivo, lo que no ocurría desde finales de 1997.
| DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA OFERTA, TODOS LOS SECTORES PRODUCTIVOS, A EXCEPCION DEL PRIMARIO, MODERAN SU RITMO DE CRECIMIENTO EN LOS ULTIMOS MESES DEL AÑO |
Desde el punto de vista de la oferta, el perfil desacelerado se observa en todos los sectores productivos, a excepción del primario, que confirma la recuperación de la actividad tras el balance negativo del ejercicio anterior.
Esta ralentización del crecimiento de la economía se está empezando a trasladar al mercado laboral, donde se registra una pérdida de impulso del proceso de creación de empleo. Todo ello, en un contexto en el que los precios han mantenido la evolución ascendente que venían manifestando desde finales de 1998, finalizando el año con un crecimiento interanual del IPC del 4%, el doble de la previsión oficial del Ministerio de Economía, y 14 puntos superior a la media de la Zona Euro.
El análisis de los resultados detallados de la Contabilidad Nacional
Trimestral muestra, por el lado de la oferta productiva, dos evoluciones diferenciadas:
de creciente recuperación en el caso del sector primario, y cierta desaceleración
en el resto de sectores productivos.
Más concretamente, el Valor Añadido Bruto a precios básicos
(VAB p.b.) generado por las ramas agraria y pesquera, se incrementa en términos
reales un 25% interanual, una décima más que en el trimestre
precedente, confirmando la trayectoria ascendente del sector después
de la caída experimentada el año anterior. Este resultado, es
fruto del positivo comportamiento del subsector agrícola, que compensa
la negativa evolución que se observa en la producción ganadera.
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En el sector industrial, continúa destacando el fuerte ritmo de crecimiento de las ramas energéticas (101% interanual), en cualquier caso inscritas en un perfil de moderada desaceleración al igual que el resto de ramas industriales. Ello determina que, en su conjunto, el sector presente un incremento interanual cifrado en un 49%, frente al 53% interanual que se mantuvo en los dos trimestres anteriores.
De igual forma, en la construcción, el crecimiento real del VAB p.b., aunque se ralentiza en los últimos meses del año, conserva tasas significativamente elevadas. Concretamente, el incremento del sector en el cuarto trimestre es del 6% interanual, tres décimas más moderado que en el trimestre precedente, estando sustentado en el dinamismo que presenta la obra civil, que compensa, en parte, la pérdida de impulso que viene mostrando la edificación a lo largo del año.
Finalmente, los servicios mantienen también el proceso de ligera ralentización
del ritmo de crecimiento, registrando una tasa interanual del 35% en el
último trimestre del año, una décima inferior a la del
trimestre precedente. Dicha pérdida de impulso se debe, exclusivamente,
al subsector de servicios de mercado.
| DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA DEMANDA, LOS COMPONENTES INTERNOS MUSTRAN UNA CIERTA PERDIDA DE DINAMISMO, PARCIALMENTE COMPENSADA CON LA APORTACION POSITIVA Y CRECIENTE DEL SECTOR EXTERIOR |
Desde el punto de vista de la demanda, los componentes internos mantienen una trayectoria de desaceleración, cifrándose en 33 puntos su contribución al crecimiento global del PIB en el cuarto trimestre, 05 puntos inferior a la del trimestre anterior.
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La pérdida de dinamismo de la demanda interna afecta tanto al componente de consumo como a la inversión, si bien este último continúa mostrando incrementos relativamente elevados. Concretamente, la Formación Bruta de Capital Fijo presenta una tasa de crecimiento real del 44% interanual, que es casi un punto inferior a la del tercer trimestre.
El gasto en consumo final presenta una significativa reducción del ritmo de crecimiento, cifrándose en el 28% interanual, frente al 35% del trimestre anterior. Esta pérdida de ritmo se debe, exclusivamente, al menor dinamismo del consumo final de los hogares, que no se ha visto compensado con la evolución ascendente del gasto en consumo realizado tanto por las instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares, como por las Administraciones Públicas.
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En lo que respecta a la vertiente externa de la demanda, en el cuarto trimestre se mantiene la trayectoria de desaceleración tanto del ritmo de crecimiento de las importaciones de bienes y servicios, como de las exportaciones. De esta forma, las compras al extranjero se incrementan un 82% interanual, por debajo del aumento de las ventas (104% Interanual), determinando que, por segundo trimestre consecutivo, la aportación del sector exterior al crecimiento global del PIB haya sido positiva (05 puntos porcentuales) y creciente, después de dos años de resultados negativos.
Diferenciando por componentes, se observa una evolución dispar entre los intercambios de bienes y los de servicios. Así, mientras que tanto las importaciones como las exportaciones de bienes presentan un perfil de desaceleración, las de servicios se inscriben en una trayectoria expansiva.
En el mercado laboral, los resultados del cuarto trimestre reflejan la continuidad del proceso de desaceleración del ritmo de creación de empleo que se viene observando desde principios de año.
Según la Contabilidad Nacional Trimestral, el empleo, en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, aumenta un 3% interanual en el cuarto trimestre, tres décimas menos que en el trimestre anterior.
En igual sentido se manifiesta la Encuesta de Población Activa (EPA), que cifra en un 41% interanual el aumento de la población ocupada, siete décimas menos que en el tercer trimestre. No obstante lo anterior, en el conjunto del año, el crecimiento de la ocupación es del 48%, la tasa anual más elevada que se conoce desde que se dispone de información.
Esta ralentización de la creación de empleo en los últimos meses, ha venido acompañada de una pérdida de impulso en la incorporación de activos, que aumentan a un ritmo del 19% interanual, ocho décimas por debajo del trimestre precedente, lo que determina que la reducción del desempleo se haya intensificado hasta alcanzar un ritmo del 102% interanual entre octubre y diciembre. Con ello, por término medio en el año, la tasa de paro se sitúa en el 141%, 18 puntos porcentuales por debajo de la registrada el año anterior, y la más baja desde 1980.
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Más moderada es la reducción del desempleo que se desprende de los datos del INEM, que cifran un descenso del número de parados del 36% interanual al finalizar el año 2000, reflejando una trayectoria de contención del ritmo de caída. La última información disponible, correspondiente al mes de febrero del presente año, sitúa la tasa de reducción del desempleo en el 37% interanual, lo que parece apuntar un mantenimiento en el ritmo de descenso del paro en España.
En este contexto de evolución del mercado laboral, la trayectoria de los salarios ha sido de intensificación del ritmo de crecimiento a medida que ha ido avanzando el año 2000. Según los datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, el incremento salarial pactado en los convenios colectivos hasta el mes de diciembre se cifra en un 297%, 053 puntos por encima del resultado en el mismo mes del año anterior, cifra que es inferior al crecimiento de los precios en un punto porcentual.
En el capítulo de precios, las tensiones inflacionistas que se vinieron registrando a lo largo del año, llevaron a situar el incremento interanual del Indice de Precios al Consumo (IPC) en el mes de diciembre en el 4%, la tasa más elevada de los últimos cinco años, y el doble del objetivo inicialmente establecido por el Ministerio de Economía.
| EL IPC ALCANZA EN DICIEMBRE UN INCREMENTO INTERANUAL DEL 4 %, LA TASA MAS ELEVADA DE LOS ULTIMOS 5 AÑOS, Y QUE SUPERA EN 1.4 PUNTOS LA MEDIA DE LA ZONA EURO |
Este fuerte crecimiento de los precios, en gran medida vinculado al encarecimiento de los productos energéticos en los mercados internacionales, se ha sentido con mayor intensidad que en el conjunto de la Zona Euro. De esta forma, si en el mes de enero de 2000 el diferencial de inflación entre España y la Zona Euro, en términos de IPC armonizado, era de un punto porcentual (29% en España, frente a 19% en la Zona Euro), al finalizar el año el diferencial se situaba en 14 puntos porcentuales.
La información más actualizada que se conoce, correspondiente al mes de febrero del presente año 2001, refleja que se mantienen estas mismas tasas de inflación en España y la Zona Euro, y por tanto el diferencial entre ambas.
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En un contexto de desaceleración económica generalizada en la
Zona Euro, las condiciones monetarias y financieras de la economía española,
en el cuarto trimestre, se mantuvieron relativamente más holgadas que
en su entorno. Esta situación vino determinada, fundamentalmente, por
la mayor fortaleza de la demanda y las mayores tensiones inflacionistas, lo
que provocó que los tipos de interés reales siguieran mostrando
un nivel reducido, y el crédito al sector privado presentara aún
elevadas tasas de crecimiento.
La política monetaria, instrumentada por el Banco Central Europeo, vino
marcada por la decisión de mantener inalterable el tipo oficial de interés
después de la última elevación efectuada en los primeros
días de octubre que, por un importe de un cuarto de punto, dejó
establecido en el 475% el tipo marginal de las operaciones principales
de financiación, con una subida acumulada en el año de 175 puntos
básicos.
Este mantenimiento del tipo de interés en la Zona Euro a lo largo del cuarto trimestre, favoreció una cierta contención de los tipos en los mercados monetarios, y su traslación, si bien algo más retrasada, a los tipos bancarios. En este sentido, el tipo sintético del activo en España se situó al finalizar el mes de diciembre en un nivel muy próximo al de septiembre (en torno al 63%), mientras que el tipo sintético del pasivo prolongó una ligera tendencia de ascenso, situándose al finalizar el año en el 304%, frente al 277% de septiembre.
En lo que hace referencia a la balanza de pagos, el saldo conjunto de las balanzas por cuenta corriente y de capital registró un déficit de 232 billones de pesetas (13.9245 millones de euros) en el conjunto del año 2000, 26 veces superior al alcanzado en el ejercicio anterior.
Este deterioro de las operaciones no financieras vino explicado por el notable incremento del déficit por cuenta corriente (598% superior al de 1999), unido a una reducción de la posición superavitaria de la balanza de capital. Más concretamente, el déficit de la cuenta corriente, que se elevó a 32 billones de pesetas (19.239 millones de euros), fue debido, en gran medida, al fuerte crecimiento experimentado por el déficit de la balanza comercial, que no pudo ser compensado con la mejora en la posición de tradicional superávit de la balanza de servicios.
Junto a ello, las operaciones financieras con el exterior registraron una salida neta cifrada en 311 billones de pesetas (18.6953 millones de euros), un 692% superior a las del año anterior.
Con todo, en el año 2000, las reservas exteriores disminuyeron en 549.323 millones de pesetas (3.3015 millones de euros), ascendiendo su valor al finalizar el año a 636 billones de pesetas (38.2339 millones de euros).
En cuanto a la ejecución presupuestaria del Estado, el año 2000 se salda con un déficit de caja de 404.500 millones de pesetas (2.4311 millones de euros), lo que supone un descenso del 617% respecto a 1999.
En este resultado ha incidido, de manera especial, el incremento de los ingresos (75% interanual), superior al aumento experimentado por los pagos (38%). Más concretamente, en el capítulo de ingresos, destaca el incremento en la recaudación impositiva del Estado, más acusado en el caso de los impuestos directos (95%), que en los indirectos (73%). En cuanto a los pagos, es de resaltar el importante descenso de los pagos de intereses (-73%).
De esta forma, en términos de Contabilidad Nacional, el déficit del Estado se reduce a la mitad, pasando de representar el 11% del PIB en 1999, al 056% en el año 2000. Ello unido al superávit de la Seguridad Social, cifrado en un 05% del PIB, por encima del resultado del año anterior (01% del PIB), y al ligero aumento del déficit de las Administraciones Territoriales (028% del PIB en 2000, frente al 02% en 1999), determina que en su conjunto el déficit de las Administraciones Públicas se haya situado en el 03% del PIB, inferior al 12% de 1999, y al objetivo establecido por el Ministerio de Economía.
El crecimiento real registrado por la economía española en el
año 2000 (41%), ha venido a confirmar las previsiones que sobre
el mismo contemplaban tanto la Comisión Europea, como el FMI y la OCDE,
superando ligeramente la estimación del Ministerio de Economía
(4%).
| LAS PREVISIONES DE LOS DISTINTOS ORGANISMOS NACIONALES E INTERNACIONALES COINCIDEN EN SEÑALAR UN CRECIMIENTO DE LA ECONOMIA ESPAÑOLA EN 2001, INFERIOR AL ALCANZADO EN EL EJERCICIO PRECEDENTE |
Para el presente año 2001, los distintos organismos nacionales e internacionales coinciden en señalar que el ritmo de crecimiento de la economía española va a ser más moderado que en el ejercicio anterior, estimando el Ministerio de Economía una tasa del 36%, ligeramente superior a la prevista por el FMI, la Comisión Europea, y la OCDE (35% en todos los casos).
Esta desaceleración del ritmo de crecimiento real de la economía, va a venir explicada por la continuada pérdida de impulso de la demanda interna, como ya se ha venido observando en el año 2000, especialmente en lo que a consumo privado se refiere.
Adicionalmente, esta ralentización se prevé que se traslade al
mercado laboral, donde se espera una menor intensidad del proceso de creación
de empleo, con un ritmo del 25% según el Ministerio de Economía
y la Comisión Europea, aproximadamente medio punto inferior al registrado
el año anterior. De otro lado, en el capítulo de precios, las
previsiones apuntan una cierta contención del ritmo de aumento, en sintonía
con la evolución global de la economía, registrándose tasas
de inflación más moderadas que en el año 2000.
Por último, en cuanto al déficit público, la previsión
del Ministerio de Economía es que las cuentas públicas se cierren
con un saldo equilibrado, apuntando incluso la Comisión Europea y la
OCDE, una situación de superávit.
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