Cristo yacente. Iglesia de San Francisco. Sanlúcar de Barrameda, Cádiz

Información general

Tipología
Escultura
Provincia
Cádiz
Municipio
Sanlúcar de Barrameda
Autoría

Anónimo

Cronología
Segunda mitad del siglo XVI
Dimensiones
145 x 65 x 31 cm
Material
Pino
Roble. Pieza para abatir los brazos
Observaciones

La información sobre esta intervención está extraída de los informes de ejecución
 

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Datos históricos

Esta escultura de Cristo yacente es titular de la Hermandad de las Cinco Llagas, Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y Soledad de María Santísima, con la que hace su salida procesional en Viernes Santo. Concebida para protagonizar la ceremonia del Descendimiento de la Cruz y después colocarse en posición yacente, presenta las piernas flexionadas y los brazos articulados. Muestra una anatomía alargada, característica de la estética manierista, y su rostro, de gran expresividad, refleja el momento inmediatamente posterior a la muerte. Estilísticamente se encuadra entre la producción artística sevillana de la segunda mitad del siglo XVI, aunque exhibe una policromía de carácter sanguinolento de un momento posterior, que podría situarse ya en el XVIII.

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Estado previo

En la obra se apreciaban las patologías propias del uso como imagen devota y procesional, pero agravadas por el sometimiento al cambio de posición de crucificado a yacente. Además algunas intervenciones del pasado influyeron negativamente en su estado de conservación. Posiblemente en el siglo XVIII se sustituyó el sistema original de abatimiento de los brazos, quizá realizado mediante goznes y cabillas enlazadas, por otro articulado recubierto por una membrana de piel que daba forma a los hombros y que, al abatir los brazos, se plegaba bajo las axilas. Este hecho provocó un cambio en los puntos de contacto de la imagen con la cruz, de manera que hubo que mutilar parte de los glúteos y del talón izquierdo para que la talla se adaptara perfectamente a la cruz. En las mismas fechas se repolicromó toda la imagen sin interponer capa de preparación, como reveló el estudio estratigráfico. Otra actuación, aunque menos relevante, fue la restitución de cuatro dedos que faltaban en la mano izquierda.


Los daños más graves se hallaban en las articulaciones de los hombros. La membrana que las cubría se encontraba quebradiza, reseca, carente de elasticidad y con importantes pérdidas. Las espigas presentaban una considerable holgura, que se había intentado mitigar recubriendo la del lado derecho con papel encolado. El hombro derecho, además, se había reforzado con un lienzo encolado a la piel y policromado más allá de sus límites.

Por medio de radiografías se localizaron en el interior de la imagen gran cantidad de elementos metálicos, colocados en distintas reparaciones, y abundantes grietas. Una fisura provocada por la cabilla de sujeción a la cruz recorría longitudinalmente toda la espalda y el sudario. Además se observaban pequeñas pérdidas de madera, un leve ataque de insectos xilófagos, levantamientos y pérdidas de policromía y una gran acumulación de suciedad por el polvo y el humo de las velas.


Por otra parte, las estratigrafías y catas llevadas a cabo mostraban una única capa de preparación sobre la que se superponían hasta tres policromías, aunque una de ellas restringida a la zona de los hombros y espalda. En las zonas más deterioradas aparecían repintes: mano izquierda, hombro derecho y otros puntos aislados, especialmente en la espalda y pies.

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Descripción de la intervención

La restauración tuvo en cuenta el carácter devoto de la imagen y la funcionalidad para la que fue concebida: desarrollar la ceremonia del Descendimiento. Los trabajos se iniciaron con la fijación de la policromía en peligro de desprendimiento y la extracción de los elementos metálicos que dañaban la imagen y los que no cumplían función alguna. Las piezas mal adheridas, los brazos y los dedos añadidos de la mano izquierda se desmontaron. Las grietas y fisuras se limpiaron de restos de materiales acumulados, se desinsectó y consolidó la madera y se repusieron las pérdidas con piezas nuevas de madera estabilizada y curada, excepto en la parte posterior del sudario, que se adaptaba correctamente a la cruz.


Los pernos que sujetaban las articulaciones de los hombros se sustituyeron por espigas de haya y las piezas articuladas se suplementaron con unos discos de plástico para reducir su holgura. En las espigas de estas piezas se quitaron los restos de papel encolado y suciedad y se colocó alrededor una finísima cinta de teflón para aumentar su diámetro, hasta conseguir el ajuste correcto. La posición de los brazos se estabilizó introduciendo una fina capa de adhesivo en el hueco donde se inserta la espiga recubierta de teflón, de tal manera que su extracción se pueda ejecutar con una simple torsión.


Para recuperar la movilidad de los brazos se optó por conservar los restos de membrana de piel de los hombros, pero no reponer los trozos desaparecidos. En su lugar se colocaron unas prótesis de resina epoxi, de fácil montaje y desmontaje. Las piezas se fijan mediante un manguito embutido y un perno roscado.


Los dedos añadidos se sustituyeron por otros debido a que perjudicaban la visión global de la obra por su deficiente ejecución técnica y mal estado de conservación. Para su realización se siguió el modelo de los dedos de la mano derecha.


El sistema de sujeción de la imagen a la cruz se modificó sustituyendo la cabilla de la espalda por un manguito embutido en la zona lumbar y un perno roscado que atraviesa la cruz. El agarre se completa con tuercas y arandelas. Para las manos y los pies se confeccionaron tres clavos con las cabezas de aluminio.


Con respecto a la policromía, se respetó la que se observaba en el momento de la intervención, que se supone añadida en el siglo XVIII. El hecho de que se encontrara en buen estado de conservación, con suficiente calidad pictórica y estética, y que, por otra parte, la devoción popular la asuma e identifique con su Cristo fueron las razones que llevaron a tomar tal decisión. De todas formas, una vez fijados la preparación y los estratos polícromos, se eliminaron diversos repintes. Durante las operaciones de limpieza aparecieron algunos restos de dorado en el sudario.


Finalmente, y tras el estucado de lagunas, se realizó la reintegración cromática con témperas y pigmentos aglutinados con barniz y se aplicó una fina capa de protección.
 

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Ficha técnica y planimetría

Entidad/es promotora/s
Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura
Adjudicatario/s
Pedro E. Manzano Beltrán
Periodo de ejecución
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Inversión
11.087,09 euros
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